
Y llegaste queriendo representar los vientos de la primavera chilena 2011, adjudicándote la vocería de esos miles de estudiantes que derrumbaban el modelo en las calles a punta de marcha y barricada. Irrumpiste en el escenario político con la rabia de Sex Pistols, escupiendo a nuevas mayorías y alianzas derechistas. Rompiste guitarras en el escenario presidencial y entonaste certeros diagnósticos económicos, en lírica marxista, pero con la voz gastada y gutural de Sid Vicious.
Al permitir la entrada al parlamento de los ex líderes estudiantiles Camila Vallejo, Karol Cariola, del PC, y Giorgio Jackson, Bachelet y la Nueva Mayoría mostraron una estrategia de apertura parecida a la que hizo en 2007 el ex Presidente francés Nicolás Sarkozy cuando llevó a su gobierno a tres mujeres surgidas de la inmigración (Rachida Dati, Rama Yade y Fadela Amara) a puestos claves para promover una imagen de un partido moderno, abierto, no discriminatorio y accesible a las mujeres. La diversidad pasa entonces de una reivindicación ciudadana a una estrategia política para permitir ganar votos en barrios difíciles, para asegurar la paz social, ahí donde los habitantes son en una gran mayoría provenientes de la inmigración africana del oeste y del norte (Magreb).






El resultado de la primera vuelta de la elección presidencial ha dejado claro que Michelle Bachellet será la próxima presidenta de Chile y que la segunda vuelta no hará más que ratificarlo.