
De acuerdo al Diccionario de la RAE, se entiende por corrupción “acción y efecto de corromper o corromperse”; y por corromper, en su primera acepción, “alterar y trastrocar la forma de alguna cosa”. Esto último es lo que ha experimentado el sistema interamericano de defensa de los derechos humanos que, luego de haber jugado un rol de gran apoyo en la lucha contra las dictaduras del continente, se ha ido convirtiendo en la práctica en un auxiliar de la preservación de los sistemas neoliberales que aquellas impusieron.




Para afianzar los compromisos hemisféricos sobre derechos humanos, reforzar las condiciones para su integral realización y ampliar los alcances de su cumplimiento, los países de la UNASUR han emprendido un proceso propositivo de fortalecimiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos –SIDH-, que incluye, por un lado, la concordancia de contenidos y metodologías con los tiempos y contexto de la región, y por otro, la universalización, que implica la paridad de las reglas del juego para todos los países miembros.



