La violencia y la hipocresía son armas indispensables para una estrategia de explotación de pueblos y apoderamiento de medio ambientes. Se aplican con frialdad ajena al escrúpulo.
Al particular modo occidental.
Archivo periodístico 2005–2019
La violencia y la hipocresía son armas indispensables para una estrategia de explotación de pueblos y apoderamiento de medio ambientes. Se aplican con frialdad ajena al escrúpulo.
Al particular modo occidental.
El califato tiene productores teatrales bastante estrictos. Han escrito un sórdido y salvaje guión. Nuestro trabajo es responder cada una de sus frases. Nos comprenden lo suficiente para saber qué diremos. Así que decapitaron a James Foley y amenazan con hacer lo mismo con uno de sus colegas. ¿Qué es lo que hacemos? Exactamente lo que predije hace 24 horas: convertir la muerte de Foley en una nueva razón para seguir bombardeando el califato del Isil.

Quienes piensen que la Nueva Mayoría y la Alianza se trenzarán en una lucha a muerte por la reforma educacional, incurren en un grave error. Ambos bloques coinciden en que recuperar el ritmo de crecimiento de la economía de mercado plantea modernizar y adaptar el elitista sistema de educación. Esto para formar los profesionales y técnicos que requiere una fase superior del capitalismo en Chile. La batalla política en curso solo busca consolidar áreas de influencia de ambos bloques partidarios y de sus asociados empresariales, religiosos, militares, etc. Al final de la jornada, tal como sucedió con la reforma tributaria, todo se arreglará en la cocina donde se preparan los platos más exóticos de la política chilena.
Deseo comenzar señalando, como lo he explicado en artículos anteriores referidos al tema de la educación, que sin transformación de las sociedad (o del modelo como se dice en estos tiempos), no es posible la transformación de la escuela (en el sentido genérico), pero que sin la transformación de ésta, tampoco es posible la transformación de la sociedad.
Durante siglos, los gobiernos han dicho a sus soldados y a su pueblo: conozcan al enemigo. El problema con el califato del Isis, el Estado Islámico –y es un gran problema para el presidente Obama después del asesinato del periodista James Foley–, es que no sabemos qué es. Nos hablan de sus carnicerías, de su crueldad, sus raptos de mujeres; de que entierran vivos a humanos, de su saña contra cristianos y yazidíes y sus decapitaciones públicas, pero eso es todo. Incluso el líder del EI, Abú Bakr Bagdadi, parece una combinación demencial del Mahdi que asesinó a Gordon de Jartum, el ejecutado Osama Bin Laden y Oliverio Cromwell, el que hizo a los civiles de Drogheda lo mismo que el lord protector musulmán Bagdadi ha hecho a sus enemigos.
Ayer recibí la visita del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, quien realizó un viaje al exterior relacionado con la defensa de importantes intereses petroleros de su país.
EEUU desclasificó. A los 40 años de los sucesos cuenta la verdad que antes ocultó. Son sus reglas.

Los acontecimientos bélicos en la Franja de Gaza constituyen una verdadera tragedia para toda la Humanidad. El terror de los bombardeos, las muertes indiscriminadas, la destrucción de propósitos a futuro nos causan un profundo dolor y una tremenda repugnancia; todas las muertes nos provocan un hondo sufrimiento por igual, especialmente si las víctimas son niños. Cada una de ellas es el tronchar historias, proyectos que jamás se podrán realizar, sueños que se desvanecen. Las consecuencias están a simple vista: resentimiento, horror, odio, en una veloz espiral ascendente que parece nunca acabar.
En todo el mundo, los trabajadores y las trabajadoras de los servicios públicos, junto con el resto de la ciudadanía, no solo están defendiendo los servicios públicos, pues también luchan por hacerlos más democráticos y receptivos ante las necesidades y los deseos de las personas.

Habría que repetir lo que hemos dicho como una majadería insoportable: el sistema no se rinde. Se rinden sus operadores, hombres, mujeres de carne, hueso y necesidades económicas, se rinden algunos de sus enemigos, peor aún, se ubican en el lado opuesto de su discurso histórico, en donde brilla con mejores destellos el sol.