
Murieron luchando. Los estudiantes de la Universidad Santo Tomás fueron asesinados mientras en la calle se movilizaban por su derecho a recibir una educación gratuita y de calidad. Murieron luchando, y con ello se transforman lamentablemente en los más noveles mártires que presenta esta democracia funcional al capital nacional y transnacional.
Cambios profundos en la estructura del neoliberalismo no son posibles dentro del actual orden político. La Constitución vigente es una camisa de fuerza que impide cualquier movimiento liberador del cuerpo social. Lo saben los que se han opuesto a las demandas de las organizaciones sociales y que para sortear las presiones, al final terminan aprobando leyes mediocres sobre lo que el pueblo exige.

El pensamiento único, con su omnisciente y abrumador aparato propagandístico-persuasivo-manipulador, ha desinformado y mentido ostensiblemente vendiéndonos, a través de su lobby comunicacional dominante, el triunfo electoral de los ‘tories’ como el triunfo de la austeridad (por sobre las políticas re-distributivas) a la hora de hablar de recuperación económica; en circunstancias que las causas reales de la “recuperación” (macroeconómica) -claro está- se encuentran más cerca de Bruselas (y la baja del precio del petróleo) que de las decisiones tomadas por el inquilinaje del 10 Downing Street.

Los prisioneros políticos sobrevivientes de la dictadura han sido reducidos todos estos años de post dictadura, a un estado de no ser.
