
Desde hace años conocemos las razones por las cuales la calidad del aire es mala, antes se hablaba de smog, y ya en el año 1978, bajo la dictadura militar, el Ministerio de Salud estableció normas de calidad ambiental y en el año 1984 se creó la Comisión Nacional de Ecología (CONADE), la que tenía por misión identificar las razones específicas del problema para así formular políticas ambientales y coordinar su ejecución.

No acaban de disiparse en el aire los fragores del triunfo sobre Bolivia; la exacerbación y el paroxismo de la victoria, del triunfalismo, del chauvinismo, del patrioterismo barato no se han extinto.


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Según Evangelii gaudium, la exhortación apostólica del papa Francisco, en la cultura predominante el primer lugar está ocupado por lo exterior, lo inmediato, lo visible, lo rápido, lo superficial, lo provisorio. Y explica que una de las causas de esta situación es la relación que hemos establecido con el dinero, ya que aceptamos sin problema su prevalencia sobre la persona y la sociedad. Pues bien, reconocido esto, podemos afirmar que una de sus principales consecuencias es el despilfarro irresponsable en distintas áreas de la vida. Hay despilfarro de alimentos, de agua, de energía. Despilfarro en los gastos militares, en la asignación de los fondos públicos, en la dinámica del motor capitalista que apuesta por una producción y consumo sin límite. Despilfarro en el mundo del deporte y la tecnología, y en el estilo de vida de los sectores y países ricos. Veamos algunos datos.
Ya sabemos: La Haya nos responderá en los últimos meses de este año.