No hay devoto más necio que un ateo recalcitrante. Y viceversa. El uno piensa que el peaje al reino de Dios es negociable. El otro cree que negar su existencia es más fácil que pasar por el ojo de la aguja. El primero enaltece lo intangible, el alma, lo espiritual. El segundo, lo concreto, el cuerpo, lo material. Flojera de mollera que, en ambos, doblegan los atributos (¿divinos?) de su razón.
La Revolución Francesa de 1789 representa sin duda un momento histórico crucial para entender el sistema político y social en el cual nos encontramos hoy. No por nada una multitud de políticos se dicen admiradores o seguidores de un proceso que marcó el fin de la monarquía y el inicio del sistema político actual, el gobierno representativo.


El origen, desarrollo y los innumerables finales que ha tenido el conflicto docente no es algo ajeno al paradigma que hace de la educación una actividad económica y no un derecho. Es su punto de partida.
Me recuerdo como si fuera ayer, el martirio de Carmen Gloria y la muerte de Rodrigo Rojas. Cada vez que tengo ocasión escucho la canción del grupo Illapu dedicado a ellos: “Para seguir viviendo” y me vuelve a la memoria todo el horror de su drama. Y aun después de escucharla tantas veces y por tantos años no puedo dejar de emocionarme.
La respuesta no tiene que ver con la ciencia de la balística. Tiene que ver con los que generan las condiciones para hacer puntería, disponer del armamento, dar las órdenes, para luego de matar en una sucesión de declaraciones y buenas intenciones, ocultar sus manos y borrar sus huellas.
