
La industria de la construcción está muy molesta porque los tribunales superiores de justicia y la Contraloría General de la República, cada uno de ellos por su cuenta, han estado exigiendo el cumplimento de la ley a todos aquellos proyectos inmobiliarios que, abusando de la negligencia inexcusable existente en varias de las Direcciones de Obras Municipales, han obtenido permisos de edificación contrarios a derecho.


“Buenas tardes… oiga don Juan, primero que nada quiero expresarle mi profunda solidaridad, aprecio y admiración por la lucha que está dando por la democracia en Venezuela en condiciones tan adversas… usted sabe que no va a ser fácil esta transición… Juan, cuente con nuestro total apoyo, mantengámonos en contacto y estoy a su disposición”.
Puede parecer una contradicción, pero es una perfecta coherencia de esta fusión entre la adoración de los mercados desregulados con las tradiciones, conservadas cual reliquia, por las oligarquías. Es el núcleo que inspira desde la Cota mil al barrio El Golf y La Dehesa, representado cada día con más claridad por el gobierno de Sebastián Piñera. No hay incoherencia, aun cuando lo sea, en la iluminación de las derechas y en su continuidad con el modelo neoliberal, hoy post neoliberal. Liberalismo en materias económicas y comerciales, y conservadurismo. La supuesta racionalidad de los mercados, tan voceada y argumentada por economistas y otros oficiantes de las finanzas, se estrella con la fuerza de las elites por imponer sus ideas. Si otrora estuvieron bajo la señal de la cruz, hoy lo están bajo otros mitos, amparados por sus medios de comunicación y la violencia de las instituciones.

El respeto republicano del que goza la ultraderecha, y que es observado por casi todos, hace pensar que se trata de personas de convicción democrática, respetuosas del pensamiento ajeno, tolerantes y de ánima no violenta.
