
Estados Unidos afirma que quizás ataque militarmente en Venezuela. Con un grupo de gobiernos se da el derecho de derribar presidentes. Es la fuerza.
Archivo periodístico 2005–2019

Estados Unidos afirma que quizás ataque militarmente en Venezuela. Con un grupo de gobiernos se da el derecho de derribar presidentes. Es la fuerza.
Días pasados, Pablo Vidal, uno de los diputados del partido Revolución Democrática que integra el Frente Amplio de Chile, manifestó en una entrevista ante La Tercera que el presidente Nicolás Maduro era un dictador. Lo que podría haber sido el desafortunado exabrupto de un novel legislador tardó unas pocas horas en revelarse como el síntoma de una grave enfermedad que, de no combatirse de inmediato, clausuraría por largos años la posibilidad de ofrecer una alternativa pos-neoliberal al desprestigiado sistema de partidos políticos imperante en Chile, vástago de la funesta dictadura de Augusto Pinochet.

O para decirlo con las muy recientes palabras del que fue vicepresidente del gobierno español con el PSOE tras su triunfo electoral en 1982, Alfonso Guerra, “a veces las dictaduras liquidan la libertad de los pueblos, pero al menos tienen eficacia en el terreno económico” añadiendo que “entre la dictadura de Pinochet, horrible y la de Maduro, horrible también, hay una diferencia. Que en un sitio la economía no se cayó y en otro sí se ha caído. Venezuela está sufriendo una dictadura, además incompetente”.
DEFENDER PERSONAS Y CREENCIAS O DEFENDER PRINCIPIOS
Los graves hechos que han sucedido en torno a Venezuela en estas últimas semanas obligan a entregar una opinión acerca de lo que ocurre en ese país. No por algo la discusión actual, gústenos o no, se centra en esos tópicos en forma tal que resulta casi imposible sustraerse a aquella. Y no es para menos: el presidente en ejercicio (Nicolás Maduro) es declarado ‘usurpador’ por el Parlamento de ese país y su presidente (Juan Guaidó) se autoproclama ‘presidente encargado’ de la República. Estados Unidos lo reconoce de inmediato y pide a los demás países occidentales que sigan su ejemplo; Rusia y China no lo hacen sino, por el contrario, continúan reconociendo como tal a Nicolás Maduro.
Hace cinco años atrás, en febrero de 2014, escribí este breve artículo con el objeto de denunciar la arremetida del capital tanto nacional como internacional contra el proceso revolucionario bolivariano. Transcurrido 5 años este mantiene toda su actualidad. Por eso, hoy lo rescato y lo pongo a circular nuevamente. Eso prueba que independientemente de la coyuntura política la acción política del capital ha sido constante en contra de un pueblo que busca construir su propia historia con autonomia e independencia de los poderes imperiales y regionales. Hay que dejar en paz al pueblo venezolano.
El Plan Regulador Metropolitano de Santiago (PRMS) de 1994, instrumento normativo urbano, es decir, vinculante y obligatorio para todas las municipalidades que conforman la región metropolitana de Santiago, con sus 7.650.000 de habitantes, tiene mayor jerarquía que los Planes Reguladores Comunales (PRC). Allí se establece el Sistema Metropolitano de Áreas Verdes y Recreación que fija cuales son las zonas públicas o privadas no edificables, las que en conjunto generan un nivel adecuado de saneamiento ambiental y de resguardo del bienestar de la comunidad, tal como se ordena en el capítulo 5.2. del PRMS.

El 7 de diciembre de 1987 Mijaíl Gorbachov, presidente de la Unión Soviética, aterrizaba en Washington para firmar un acuerdo histórico que ayudaría a poner fin a la Guerra Fría.
Al promediar la tarde del pasado jueves el equipo de comunicación de la presidencia divulgó una foto de Jair Bolsonaro en su lecho de hospital, firmando un papel. A su lado, un señor de traje oscuro, pulcramente afeitado y un tanto regordete, lo contempla con aire compenetrado. Su nombre es Jorge Oliveira, y en una de esas contradicciones típicas de un país típico, es el jefe de la Subjefatura de Asuntos Jurídicos de la Casa Civil. En idioma normal, asesor jurídico, el encargado de la revisión final de lo que firma el presidente.

Estamos frente a la última fase del desarrollo de un proceso golpista que comenzó durante el gobierno de Hugo Chávez cuando lo derrocaron y detuvieron antes de ser derrotado por la movilización popular. Ya entonces los golpistas decían enfrentar una dictadura a pesar de que hacían manifestaciones y participaban en sucesivas elecciones que siempre perdieron y que cuando ganaron no fueron objetadas por el gobierno.

El chavismo no está solo lo han dicho con su fuerza Beijing y Moscú.
El gobierno fáctico de Occidente quiere todos los recursos naturales del mundo. Sabe que son finitos y que solo puede prolongar un tiempo su modo de vida abusivo pero es su obsesión… y su cálculo para el decrecimiento que ocurrirá.