Con el paso del tiempo quedará más claro el rol que los estudiantes han jugado en estos días, y tarde o temprano, la sociedad toda rendirá tributo a la valentía de los muchachos que han interpelado a conciencia de todos con su heroísmo.
Archivo periodístico 2005–2019
Con el paso del tiempo quedará más claro el rol que los estudiantes han jugado en estos días, y tarde o temprano, la sociedad toda rendirá tributo a la valentía de los muchachos que han interpelado a conciencia de todos con su heroísmo.
Estamos muy orgullosos de creer que Chile es tricontinentala (Está en América, Antártida y Polinesia). Pero eso es geografía alucinante. Sin embargo, la realidad social también parece ser tricontinental.
La reacción utiliza muchos métodos frente a los movimientos sociales que buscan cambios de verdad. Y en Chile la reacción es poderosa. Muy poderosa. Está en el ADN del sistema de capitalismo financiero que nos ordena. (En eso “el invierno chileno” se parece más a los movimientos sociales en España, Francia o Inglaterra que a “la primavera árabe”). En eso, no en el per cápita.
El presidente de un partido oficialista ha calificado a quienes protestan en las calles de Chile por su derecho a la educación como “una manga de inútiles subversivos”, incluye en su insolente calificativo a algunos parlamentarios en ejercicio.
La democracia es “el gobierno del pueblo, para el pueblo y con el pueblo”, sencilla y concisa definición. Por lo tanto, de este concepto se desprende claramente que en Chile no existe democracia de verdad. Lo que existe en nuestro país es un remedo de democracia, una ilusión en el inconsciente colectivo, una aspiración que jamás llega a concretarse. Las razones de esto también son muy claras.
Las evidencias del quiebre entre el sistema dominante, financiero, global, y los pueblos del mundo que lo padecen, se acumulan hasta llegar a lo grotesco. Las aristas más filosas del modelo explotador se ensañan sobre un grupo específico de ciudadanos: las juventudes.
Ya más de dos meses llevan los estudiantes chilenos en una movilización que lejos de perder sus bríos, sigue acumulando fuerza y sumando a más actores, al punto que bien puede ocasionar una crisis que finalmente fuerce a buscar un nuevo orden constitucional en el país.
Las manifestaciones sociales que han ocurrido en las últimas semanas nos presagian un camino sin vuelta atrás. Durante años, la sociedad de los sin voz, permaneció callada, atemorizada para actuar y enfrentar al poder político y económico de este país.
La cita de