Las personas honestas, consecuentes, cultas que trabajamos con las leyes de la historia – de la Historia que hacen los pueblos y no la “historia oficial” de la bastarda oligarquía empresarial, escrita por sus testaferros-, y de la ciencia , ésta última se basa en evidencia y no en creencias religiosas, tenemos muy claro, que sólo lo que se hace por enaltecer al ser humano, es trascendente y por lo tanto, si queremos cambiar verdaderamente el modelo perverso de sociedad capitalista caníbal globalizada , hay que colocar los intereses del ser humano en el centro de la vida política, social , económica y cultural y no buscando vías “intermedias que corresponde a la ante sala de la traición”, como las del Vaticano, de la Social Democracia y de la Democracia Cristiana. La militancia cívica revolucionaria tiene sus exigencias no se puede actuar a medias, es preciso darse por entero, consagrarse al pueblo sin reservas en el marco de la alternativa Hamletiana, ser o no ser.
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