La ex presidenta es inconsistente. No le llega ni al tobillo a Eloísa González, la diáfana dirigenta de la ACES quien postula no votar para no legitimar las instituciones de un régimen político agotado y elitista. Bachelet decidió no venir a votar a su país para las municipales. Aquí dónde los concertacionistas quieren que se repita el plato con el voto ciudadano de la mayoría. Es su voluntad. Ella podría viajar y no quiere. Una alta funcionaria internacional que vive y trabaja en el extranjero puede invocar “el principio de fidelidad democrática con las instituciones” que gobernó y dar el ejemplo. Incluso con pasaje de ida y vuelta pagado.
Los capitalistas de Estados Unidos, que se sienten ungidos por un Dios que crearon a su imagen y semejanza y consideran que deben devorar el resto del mundo, son un establishment único, un ave rapaz con cabeza bifurcada. Sus divergencias internas residen sólo en si el planeta debe ser comido semicrudo o lentamente hervido y con el pegajoso aderezo de la retórica democrática. Nosotros, los participantes en el festín pero en calidad de alimentos potenciales, no tenemos muchos motivos para optar por ninguno de los dos métodos ni por sus cocineros canibalescos…
El señor presidente de Chile, Sebastián Piñera envió hace algún tiempo atrás al Congreso Nacional de la República, un proyecto de “reformas políticas”, entre las cuales se incluye el derecho a voto de los chilenos que vivimos fuera de las fronteras de nuestro país.
Y es que llegaste en minoría de edad, siendo mujer, lesbiana, sin militancia partidista, no confiando en la democracia, llamando a sabotearla, como una zanahoria filuda atravesando seniles años de una clase política agonizante.
Una práctica de izquierda es ingenua levantando peticiones sociales insostenibles creyendo que el orden productivo actual va a permanecer.
En Siria, la llamada oposición al Gobierno, ha recurrido a procedimientos terroristas de todo tipo que hasta el momento no han sido condenados en forma explícita en una declaración del Consejo de Seguridad por Naciones Unidas.
En junio pasado se publicó en el Diario Oficial la Ley N° 20.599 que regula la instalación de antenas emisoras y transmisoras de servicios de telecomunicaciones. Se le conoce como Ley de Antenas.

Distintos voces vienen repitiendo la necesidad de cambiar la Constitución mediante una Asamblea Constituyente. Se propone, incluso, instalar una cuarta urna en las mesas de votación del próximo año para que los votantes den su opinión. Más realista, y por lo tanto brutal, un político que parece no rendirse al paso del tiempo, propone una comisión bicameral para realizar cambios en la Constitución. Y el presidente del Senado ha dicho que quienes los exigen, han fumado opio.