Similares, heterogéneas, con imaginación, coraje y audacia, las luchas emancipadoras de América Latina empiezan a recorrer caminos inusitados, y con más coherencia y claridad que las de otras latitudes del mundo.
Archivo periodístico 2005–2019
Similares, heterogéneas, con imaginación, coraje y audacia, las luchas emancipadoras de América Latina empiezan a recorrer caminos inusitados, y con más coherencia y claridad que las de otras latitudes del mundo.
Muy interesante fue la respuesta de Josefa Errázuriz, flamante alcaldesa de Providencia, al llamado de felicitación que le realizó la funcionaria ONU, Michelle Bachelet: “la política que hoy requiere Chile es participación ciudadana, integración ciudadana” es decir, discusión, debate, suma y no resta.
“El mundo no va a acabarse, se va a salir de esta crisis al igual que se salió de la “gran depresión”, pero pienso que el mundo será de otra manera y nada volverá a ser como fue”. Eso fue lo más optimista que pudo responder el economista y catedrático de la Universidad Ramón Llull, Santiago Niño Becerra a un compatriota español que le envió una carta donde le cuenta que lleva 3,5 años cesante. El economista quedó tan impactado que le recomendó, ¡váyase del país!.
El triunfo de Barack Obama, actual presidente de los Estados Unidos, pone en evidencia que, pese a todo, la oposición de derechas sigue siendo muy importante en esta primera potencia mundial. Por su importancia para los asuntos mundiales, hay un suspiro de alivio por esta prórroga en el mandato de Obama, pues su contendor Mitt Romney se advertía como una figura más amenazante y agresiva en cuestiones tan cruciales como el Oriente Medio o la actual crisis europea. El Obama 2012 ha perdido el “aura” que nimbaba su figura. Pero, por lo menos, todavía se le puede reconocer como un presidente que ha encabezado un gobierno sensato y sobrio que contrasta con las desmesuras republicanas del último Bush y con las propias declaraciones del aspirante Romney.
El partido Igualdad no es un partido, a pesar de lo mucho que ha costado inscribirlo, y no es un partido porque es un movimiento social. De modo que como partido no es un fin en sí mismo, es un medio, un instrumento para participar en la vida política, y no es tampoco un partido instrumental a la manera del PPD, que dura más de 20 años porque el ejercicio del poder, del poder por el poder, da para eso y mucho más. No, Igualdad es una esperanza.
Como se ha publicado, la elección presidencial norteamericana no la gana quien saca más sufragios en las urnas. Es indirecta. Cada estado y el Distrito de Columbia (DC), la capital, elige grandes electores, un número igual a sus diputados, que se determina por la población, y senadores, dos por cada estado (el mínimo es tres). Ello beneficia a los estados más chicos. En 48 estados y el DC, el candidato que saca más votos se lleva a todos los grandes electores, y solamente en dos, pequeños, el sistema es proporcional.
Pasada apenas una semana del catastrófico rechazo por parte de la ciudadanía, no sólo al sistema de partidos políticos, sino también a las demás instituciones, cuya legitimidad emana de la democracia electoral, los partidos vuelven, un poco más humildes y, como si nada hubiera ocurrido, a disputarse el trofeo del triunfador cuando apenas representan el 40% del universo electoral y cuentan con el desprecio, el desgano o el rechazo del 60% de los electores.
Un derrotado notable en la elección pasada fue el descascarado criterio que decía que la abstención beneficiaría a la derecha. Remasterizando las consignas chantajistas de elecciones pasadas, sujetos con casi nula capacidad analítica insistían en que no votar, era favorecer al gobierno. Sin ser capaces de demostrar el aserto, recrudeció la campaña para que la gente se sintiera poco menos que traicionando a su madre si no votaba.
Un “Cisne Negro” es una figura que alude a cierto tipo de acontecimientos mayúsculos, pero extraños, inesperados e imprevisibles.
La última elección municipal en Chile ha dejado varias lecciones, todas apuntan a un divorcio abisal entre la institucionalidad política vigente y la sociedad misma. No de otro modo se explica que seis de cada diez chilenos se abstuvieran de emitir su sufragio.