
La participación de cerca de tres millones de chilenos y chilenas en las pasadas primarias presidenciales fue un hecho inesperado. Ello pudo ser visto por algunos analistas como reflejo del creciente interés por participar en política y las definiciones en juego en un año electoral, en un país con una ciudadanía más movilizada y descontenta, que incide cada vez más en el debate político; para otros, lo que resta es conquistar como potencial electoral al 78% de los que se abstuvieron de ir a votar, lo que implicaría un supuesto descontento con las propuestas que se presentaban.






Ya que no tenemos acceso a ver tras de las cortinas del Poder, especulemos un poco.

