
Como lo he sostenido en artículos anteriores, es imposible cambiar, radicalmente, el sistema electoral y la composición de los distritos y circunscripciones sin lo que Ricardo Cruz-Coke llamaba “los golpes electorales”; hay dos causas que implican esa imposibilidad: la primera, la dificultad de dividir el mapa chileno en distritos y circunscripciones, debido a que cada diputado o senador en ejercicio tiene su parcela de dominio, y el sólo cambio de una comuna puede perjudicarlo en su reelección – con razón, Santiago Arcos decía que “Chile es un país de señores feudales” -.
Estaba cantado desde que Obama habló de su famosa línea roja. Había que ser muy ingenuo para no darse cuenta entonces que el supuesto uso de armas químicas por el régimen de Assad sería el pretexto para atacar Siria, equivalente a las inexistentes armas de destrucción masiva de Irak. ¡Qué falta de imaginación! Siempre las mismas burdas mentiras. Recuerden el ya lejano incidente del golfo de Tonkin, patraña utilizada por Washington para iniciar la guerra contra el Vietnam heroico.


“Nuestra justicia es un absceso putrefacto que empesta el aire y hace la atmósfera irrespirable. Dura e inflexible para los de abajo, blanda y sonriente para los de arriba. Nuestra justicia está podrida y hay que barrerla en masa. Judas, sentado en el tribunal después de la crucifixión, acariciando en su bolsillo las treinta monedas de su infamia, mientras interroga a un ladrón de gallinas”.
El 19 de septiembre de 1973, no hubo parada militar, pero sí desfilaron muchos uniformados por las poblaciones de Santiago.
El Mercurio parece convencido de la inevitabilidad del triunfo de Michelle Bachelet en las próximas elecciones presidenciales y se muestra empeñado en ponerse el parche antes de la herida o, lo que viene a ser lo mismo, ejercer su influencia para descalificar propuestas programáticas de la Nueva Mayoría(1) que podrían cambiar el statu quo y corregir ostensibles déficits políticos, sociales y económicos de nuestra democracia.
Colombia es uno de los países potencialmente más ricos de América del Sur y el único, en esta región, que tiene acceso a los dos océanos – Atlántico y Pacífico -. Su riqueza petrolera es enorme y con reservas aún inexploradas – considérese que el precio del oro negro puede llegar a niveles insospechados, en el caso de que Estados Unidos intervenga en la guerra civil de Siria y, lo que es peor, desestabilice toda esa zona -. Colombia es un país conocido por la producción agrícola, preferencialmente del café y las flores y de frutas debido a la variedad de climas que posee. La cordillera de los Andes penetra en el país dividida en tres cadenas montañosas que, a diferencia de la chilena, sus montañas son verdes, de intrincada vegetación y, a veces, plantaciones de diversos productos agrícolas, como el maíz, la yuca, la papaya y otras.
Las graves violaciones a los Derechos Humanos que siguen descubriéndose constantemente tienen origen en el Golpe Militar de 1973, en el magnicidio presidencial y el quiebre institucional provocado las Fuerzas Armadas. En la conspiración de las cúpulas militares, que fuera alentada y asistida por el gobierno de los Estados Unidos, con la complicidad de los empresarios más poderosos del país, buena parte de los políticos de derecha e, incluso, de otros connotados dirigentes que posteriormente se hicieron disidentes y recibieron del propio Dictador los símbolos del Poder Ejecutivo. Además de la Constitución Política y la legalidad impuesta por el régimen castrense. Obraron también para ese fatídico 11 de Septiembre el diario El Mercurio y otros medios de comunicación que luego resultaran completamente adictos al régimen dictatorial, e incluso oficiaran como ejecutores intelectuales del horror que se impuso en el país por largos 17 años. Situación que también se encuentra en la impunidad.
Ahora que se cumplen 40 años del golpe de estado , también está de aniversario el mayor montaje de la historia chilena: el Plan Z eta. De manera resumida y sencilla se trataba de un plan entre el Mir, el ala dura del PS, Salvador Allende y el servicio secreto cubano para dar un autogolpe el 19 de septiembre de 1973. Ese día unos 10 mil miristas más otros 10 mil agentes extranjeros fundamentalmente cubanos (el número siempre fue impreciso, se habló de 20 mil, 30 mil, 40 mil…), sorprenderían a las Fuerzas Armadas chilenas minutos antes de desfilar en el Parque O’Higgins, y las ametrallarían sin piedad.