
La protesta estudiantil hace algunas semanas dirigida por la presidenta de FEUC Naschla Aburman y apuntando a la necesidad de cambiar la actual Prueba de Selección Universitaria (PSU), que caracterizaron como “segregadora”, justo en los días en que varios miles de aspirantes a la enseñanza superior la rendían, debe abrir una discusión no sólo sobre el tema de la PSU, sino sobre el proceso de admisión mismo. Este debate debe incluir todo lo referente al proceso seleccionador, incluyendo premisas que se han dado por aceptadas sin mucho escrutinio.








Se vive un proceso de descomposición política de la derecha pinochetista, la misma que por años ha sostenido la legitimidad de las violaciones de los derechos humanos en dictadura y profitado de la usurpación de bienes públicos para su enriquecimiento durante décadas. Es aquella que se ha sostenido en el poder, primero usando la violencia terrorista apoyada por fracciones de nuestras fuerzas armadas desleales al gobierno de la Unidad Popular, y luego, gracias a la institucionalidad antidemocrática propuesta por Jaime Guzmán.