
A pesar de algunas incertidumbres regionales, todos los pronósticos para las elecciones legislativas de este martes 4 de noviembre indican que el Partido Republicano (Grand Old Party, GOP, en inglés) conquistará la mayoría del Senado de EEUU. Combinado con el dominio que tiene en la Cámara de Representantes, surgirá entonces lo que se conoce como “gobierno compartido”: el Ejecutivo y el Congreso deberán acordar en todos los ámbitos legislativos, so pena de bloquearse mutuamente. En cualquiera de las dos alternativas se presenta un panorama interno devastador y la certeza de que el imperio descargará su crisis en el exterior.
En todo proceso de reforma que toque, al menos en parte, la estructura del modelo heredado de Augusto Pinochet – tan bien gestionado por la Concertación -, por lógica, tiene que provocar la ira y la defensa de los privilegiados, que no están dispuestos a aceptar ningún cambio al paraíso de injusticia en que viven. Aunque la derecha política parecía derrotada, ha sabido desarrollar un frente de masas sobre la base de las capas medias, especialmente los padres de familia y apoderados de los colegios subvencionados, a la cual se suman los seguidores de la iglesia de mamón – aquella que confunde a Jesucristo con un banquero o un moralista que desprecia a los seres humanos, sobre todo a los pobres -.
Muchos se preguntan qué papel o rol juega el PDC al interior de la Nueva Mayoría en esta etapa gobiernista, qué intereses defiende y a quién representa en esencia.
En este territorio bipolar, el carnaval coexiste con el apocalipsis. El emporio turístico de Acapulco y la riqueza de los caciques contrasta con la pobreza de la mayoría, y el narcotráfico no es la principal causa de su deterioro.
Los otrora ahorristas de la ya desaparecida libreta azul del entonces Banco del Estado –hoy BancoEstado, según su denominación comercial–, deben recordar con cierta nostalgia ese sumiso y hasta pueblerino ejercicio que hacían de vez en cuando frente al mesón del banco para pedirle a un funcionario que actualizara su saldo, para luego salir ufanos o deprimidos de la sucursal con una nueva e ilegible fila impresa en su libreta, que daba cuenta de su último estado financiero; y qué decir de ese gesto técnico efectuado frente a la ventanilla de la caja para realizar algún giro desde su cuenta vista, operaciones que, aunque ya sea historia vieja, eran gratuitas.
Cuando la Democracia Cristiana era un partido ideológico y, además, dueño del gobierno el partido principal en el parlamento, los Consejos y las Juntas Nacionales se caracterizaban por un profundo debate ideológico: se trataba de definir, entre otros temas, una política alianzas por la había que pronunciarse entre un camino propio o la Unidad Popular. Quizás, la Junta Nacional más dramática, que tuvo lugar en Peñaflor, en que el Presidente de la república, Eduardo Frei Montalva, se jugó a muerte por derrocar a la directiva rebelde tercerista, Junta que marcó el inicio del quiebre de la Democracia Cristiana con la fundación del partido MAPU.
Después de cuarenta años, tímidamente, se abre la esperanza de justicia para quienes fueron torturados por un sujeto que solo por lo enfermo que está el país, llegó a ser alcalde de una de las más importantes comunas de Chile. Numerosos testigos y víctimas han acusado por largos años las andanzas del ex coronel. Y recién hoy los tribunales evalúan la certeza jurídica de que efectivamente el ex alcalde de Providencia sea un criminal que merece cárcel.
Oficial: EU es el mayor Estado terrorista del mundo y se enorgullece de serlo.
Con mucha razón, Arturo Alessandri Palma quiso eliminarlo de la Constitución de 1925. A mi modo de ver, el bicameralismo no tiene ningún sentido en un país unitario, como Chile, donde ambas cámaras representan a las regiones y desempeñan, prácticamente, las mismas funciones, excepto el que la cámara de diputados tiene un rol fiscalizador y el senado actúa como jurado.