En Chile se ha constituido una casta política que lucra enquistada en todo el aparato del Estado, en la transversalidad de las licitaciones truchas y los negocios impresentables pero lucrativos de los mercados regulados.
Archivo periodístico 2005–2019
En Chile se ha constituido una casta política que lucra enquistada en todo el aparato del Estado, en la transversalidad de las licitaciones truchas y los negocios impresentables pero lucrativos de los mercados regulados.
Nuestro país, está guiado por vanguardias de tecnócratas obtusos- parafraseando a Ortega y Gasset, adolecen de la barbarie de la especialización extrema-, que planifican copias felices de las ideas fracasadas en el extranjero, sólo para, al cabo de algunos años, darse cuenta de que tampoco funcionaron acá; y de multitudes de ganapanes, pero que se sienten con autoridad moral para dictar cátedra sobre la reforma educacional, por ejemplo desde el congreso, ya sea como diputados o como senadores.

Capítulo VI: “Pitucos con plata”
“Erase una viejecita/ sin nadita que comer/sino carne, frutas, dulces/tortas, huevos, pan y pez/. Bebía caldo chocolate, leche, vino, té y café/y la pobre no encontraba qué ni qué beber/. Y esta vieja no tenía ni un ranchito en qué vivir/fuera de una casa grande con su huerto y su jardín. Nadie, nadie la cuidaba sino Andrés, Juan y Gil/ocho criados y dos pajes/de librea y corbatín…/Y esta pobre viejecita/no tenía qué vestir/sino trajes de mil cortes/y de telas mil y mil/…Se murió de mal de arrugas/ y encorvada como un tres/ y jamás volvió a quejarse/ni de hambre ni de sed”. (La pobre viejecita, Rafael Pombo, fabulista colombiano).

El ataque a Charlie Hebdo y la muerte de Nisman reavivaron los discursos antiterroristas y la xenofobia. La Casa Blanca se comprometió a asistir a Francia y ya se desplegaron operaciones militares. Red Eco Alternativo
Esta nota la he firmado incluyendo mi segundo apellido, con el objeto de aclarar mi ascendencia francesa (además de la italiana por parte de padre). Además, tengo dos nietas francesas cuyo padre también es francés. Dicho esto, vamos a la nota.
Cuando yo viví en Cuba (enero de 1978 a diciembre de 1984)…en Cuba no había ricas señoras viudas de empresarios…ni de grandes ni de medianos ni de pequeños. Ni herederos de grandes consorcios privados…No había gente viviendo de las rentas, o de sus depósitos.

En Chile se está dando una paradoja, pues en pocos días se tramitan tres cambios fundamentales en el Parlamento: 1) el cambio del sistema electoral, que define las reglas del panorama político; 2) el Pacto de Unión Civil, por el cual se transforma, en forma importante, la vida patriarcal y conservadora chilena; 3) el proyecto educacional llamado de la “Inclusión”, que termina con el co-pago, la selección y el lucro. Todas estas reformas, que en otras épocas hubiera movilizado a gran parte a la opinión pública chilena y, además, provocado acalorados debates en torno de las mismas, en la actualidad están pasando desapercibidas, pues toda la agenda está copada por el PentaGate-UDI, que es percibida más que la crisis terminal de un partido de derecha, como una de legitimidad y credibilidad de todo el sistema institucional chileno.

El día 20 de enero los parlamentarios de la Nueva Mayoría celebraron el fin del sistema Binominal como si hubiesen ganado un mundial de fútbol o logrado la independencia del país. Banderas, gritos, abrazos, fotos partidarias y otros ingredientes dignos de la teleserie más pica cebolla que puedan imaginar. Para todo el mundo –salvo para la derecha pinochetista- era evidente que el sistema Binominal constituía la mayor aberración electoral. La encarnación misma de la antidemocracia. Pues bien, dicho sistema fue cambiado por uno proporcional, lamentablemente no pensando en la democracia ni nada parecido, sino que pensando en la conveniencia de los partidos políticos. Los candidatos independientes quedan en absoluta desventaja. El sistema proporcional aprobado permite el arrastre y eso no es democrático porque, lo mismo que el Binominal, da la posibilidad de elegir candidatos con menos votos que sus oponentes. El método de reparto aprobado por el Parlamento es el Método D’Hondt.

“Los señores políticos”, como decía el abominable tirano, que debe estar en las profundidades del báratro, nos tienen acostumbrados a sus despliegues de parafernalia, fuegos de artificio y cantos de sirena, para congratularse y felicitarse por los logros que obtienen, en sus maquinaciones, contubernios y componendas. Ahora, acaban de celebrar “el fin del binominal”, interpretando la canción nacional; por cierto me refiero a la Nueva Mayoría, con el agregado del Partido Comunista, y otros descolgados de por aquí y por allá.

El libro “Así empezó todo”, de Enrique Santos Calderón, trata sobre uno de los temas más cruciales de América Latina: el proceso de paz en Colombia entre las Farc y el gobierno. Cuenta, con lujo de detalles, sobre la primera ronda de negociaciones (2012); a la vez, además, entrega valiosos elementos de contexto, relacionados con actores relevantes para una solución al conflicto: el papel de los medios, el parlamento y los militares. Y aborda desafíos como la necesaria construcción de una política de Estado al respecto o la ratificación interna de los acuerdos en un escenario de post conflicto.