En Chile hay conmoci
ón por donaciones ilegales a diputados y senadores hechas por los dueños de un importante holding, de una gran empresa minera de litio y por otros.
Archivo periodístico 2005–2019
En Chile hay conmoci
ón por donaciones ilegales a diputados y senadores hechas por los dueños de un importante holding, de una gran empresa minera de litio y por otros.
Las declaraciones del diputado comunista-menchevique, Daniel Nuñez, manifestando que las declaraciones del contralor Ramiro Mendoza sobre la corrupción estaban “digitadas por los poderes fácticos” que pretenden derrocar a la presidenta Michelle Bachelet, además de ser idiotas, demuestran el servilismo por el que ha optado la dirección del Partido Comunista a cambio de ser parte de la repartija del botín llamado Estado. Ser miembro de la Nueva Mayoría es asumir las políticas neoliberales del gobierno y las componendas entre la Concertación y la Derecha, es cosa de leer, por ejemplo, la carta tramposa firmada por todos los presidentes de partido en relación a la corrupción. Parece guión de teleserie. (Ver El Mostrador/ 9 de abril 2015).
Marco Enr
íquez Ominami despliega un extraño esgrima verbal para intentar demostrar lo que no tiene ninguna importancia: que no recibió lo que fue a pedir al Gerente de SQM. Algo parecido dice la senadora Von Baer y casi lo mismo todo el resto de políticos sinvergüenzas y corruptos.
Entre las calamidades propias de nuestra larga y frágil geografía, el país ha debido asumir, también, toda la escandalera de la política y sus colusiones con los empresarios más inescrupulosos. Es ya un lugar común reconocer que enfrentamos un momento de estupor e indignación colectiva que nos tiene en riesgo de una nueva ruptura institucional. Las operaciones del Consorcio Penta y de la minera Soquimich para extraviar a la política y procurarse verdaderos monigotes en todo el espectro partidista, nos señalan nuevos empresarios involucrados en actividades fraudulentas pero, ahora, a políticos y sicarios comprometidos en relaciones indebidas con personajes que, además de ser favorecidos por la Dictadura, fueron activos cómplices de sus más graves despropósitos. A mayor abundamiento, el hijo y la nuera de la Presidenta de la República enfrentan también una serie de acusaciones frente a la Justicia en que se les imputan fraudes, sobornos, tráfico de influencias y enriquecimiento ilícito.

Alberto Edwards, autor de la Fonda aristocrática, admiraba lo que él llamaba “la religión de la desigualdad” – yo, personalmente, pienso que la característica medular de la oligarquía en el poder consiste en conservar y acrecentar los privilegios a través del tiempo -. Si caracterizamos lo que pasa hoy en Chile – más allá de los árboles que impiden mirar el bosque – es que vivimos una crisis en las castas privilegiadas, sorprendidas por el rechazo de la ciudadanía contra un sistema oligárquico que consagra esta religión de la desigualdad, tan admirada por el historiador que se definía a sí mismo como el último de los pelucones.

Un amigo porteño me explica que cuando uno se pierde entre los cerros de Valparaíso, la solución es mear. Para donde se escurra el líquido está el plan, y en el otro sentido está el cerro. Ese simple ejercicio lo deja a uno en condiciones de tomar su mejor decisión y llegar a destino.

Cuando Michelle Bachelet asumió su segundo mandato, nadie –ni el más conspicuo de los analistas -, pudo imaginar que en poco más de un año el país estaría viviendo una crisis político/institucional de tal envergadura.

“La prisión de opositores es preocupante”, dijo el canciller uruguayo Rodolfo Nin Novoa. “Es enormemente preocupante. Sobre todo para un país que vivió las mismas condiciones que están viviendo parte de los venezolanos ahora, hace más de 30 años, y tuvimos que salir al mundo a pedir ayuda. Porque los derechos humanos es la única materia en la cual el argumento de la no injerencia en asuntos internos de un país no es válida” (El Observador, 7 de abril de 2015).

“No podamos cerrar los ojos, la corrupción ha llegado”. Este lugar común del Contralor de la República no requiere de una exégesis exhaustiva, pues la corrupción ha existido siempre en la historia de Chile, en mayor grado en los períodos de hegemonía plutocrática como la República Parlamentaria (1891-1925), y el período de la dictadura de Augusto Pinochet y sus sucesores concertacionistas, (1973-hasta hoy). En menor grado, en los períodos de cambio social, (1964- 1973).

Hay un film cubano que se titula “Los pájaros tirándole a la escopeta”. No pude dejar de recordar su nombre al leer las declaraciones de Jovino Novoa y Michelle Bachelet respecto de la crisis de corrupción que afecta a la casta política y en que ambos son mencionados con frecuencia, por decir lo menos.