
Cualquier revisión de nuestra historia nos lleva a concluir que nuestra trayectoria institucional ha estado interrumpida por una gran cantidad de conflictos, cuartelazos, caudillismos y severas violaciones a los Derechos Humanos. Los enfrentamientos fratricidas han concluido con la muerte de dos presidentes de la República y personajes tan relevantes y venerados como un Diego Portales han terminado linchados y muertos por el repudio de la población. Los historiadores contemplan una secuencia de masacres como la de Santa María de Iquique, Ranquil y la de la llamada “Pacificación de la Araucanía”, que incluso ha llevado a sus ejecutores a ser reconocidos posteriormente como personajes distinguidos.
El senador Fulvio Rossi recibe un par de justificados improperios de parte de una persona y su respuesta fue, qué bien se defiende el senador, dar a conocer públicamente los datos personales del agresor verbal, lo que debe leerse como una amenaza evidente y que lo pone en un riesgo mucho mayor que el sufrido por ese honorable con letra chica.
Quizás la mayor deuda de la Concertación -hoy Nueva Mayoría pero la misma de hace 25 años- es haber permitido que el ejército transitara desde la dictadura, de la cual fue el eje y sostén, a la democracia sin asumir sus responsabilidades.
Un joven trabajador fue quemado vivo por delincuentes que buscaban robar un cajero automático, la jueza dejo libre a uno de ellos, antes de 24 horas el sujeto fue detenido nuevamente por robo. Estos hechos son pan de cada día en los Tribunales pero ningún juez responde por nada.

Más que buscar maneras de enfrentar su segundo tiempo, lo que ocupa a la Nueva mayoría es como jugar los descuentos. La caída en picada de los números tan caros para Michelle Bachelet y su entorno, es una advertencia que de no mediar una inflexión esta vez la líder hará historia por una debacle explicable y necesaria.
Los cónclaves surgieron a raíz de la dificultad que tenían los cardenales para elegir al nuevo Papa y, como las sesiones tenían una duración, incluso de años, en la elección del Sumo Pontífice se determinó encerrarlos bajo llave hasta que hubiera consenso y “humo blanco”. Llamar “cónclave” a estas reuniones de los plutócratas de la Nueva Mayoría me parece muy adecuado y adaptado a las actuales circunstancias políticas: se trata, como lo dijo con emoción la Presidenta Bachelet, ante todo, de mantener la unión de los partidos que integran la Nueva Mayoría.