
De vez en cuando me pregunto qué habrá sido del sub teniente que me tomó prisionero y al no poder fusilarme se vio en la necesidad de llevarme al Estadio Nacional.
Archivo periodístico 2005–2019

De vez en cuando me pregunto qué habrá sido del sub teniente que me tomó prisionero y al no poder fusilarme se vio en la necesidad de llevarme al Estadio Nacional.
Aunque a estas alturas de la “transacción” en que se encuentra la Copia Feliz post dictadura ya nada sorprende, lo único que podría, todavía, asombrar a cualquier incauto, es la hipocresía del gobierno y de los personeros de la Concertación – Nueva Mayoría, que han demostrado ante el fallo del Tribunal Constitucional sobre la reforma laboral.

Los que nos formamos en la teoría marxista y en la dialéctica sabemos que los procesos avanzan negando lo existente. Y que volviéndolo a negar se crean nuevas formas superiores a las originales.
¿A qué se debe esta introducción?

Miles de toneladas de pescado podrido y tóxico van a dar al mar y las consecuencias son casi inmediatas: todo un inmenso ecosistema se degrada al punto de matar miles de toneladas de moluscos, peces y mamíferos, los que entre otras cosas, sostienen vitalmente a centenares de miles de personas.
El empobrecimiento con el aumento de la desigualdad mezclado con corrupción política y autoritarismo gubernamental hunden el bipartidismo. Las elecciones generales de diciembre pasado anunciaron un cambio de época que los partidos tradicionales –PP y PSOE- aún no asimilan, mientras nuevos partidos no acaban de diferenciarse lo suficiente ante la opinión ciudadana. El dilema del 26 de junio es hacia un social-liberalismo conservador o una social-democracia transformadora.
A esta altura de los acontecimientos no existen muchas dudas de que el proceso de inhabilitación de la presidenta Dilma Rousseff será aprobado por el Senado. Lo que también resulta evidente es que los argumentos esgrimidos para justificar la casación de la mandataria no poseen base jurídica consistente y apelan indudablemente a un sentimiento de revancha política de quienes no consiguieron obtener el apoyo de la ciudadanía por medio de las urnas.

Las cárceles chilenas no cumplen con el estatus mínimo, tanto en infraestructura – hacinamiento, carencia de los servicios básicos, alimentación deficitaria y de mala calidad – y lo que es más grave, la violación a los derechos humanos al convertir, prácticamente en basura a quien ha cometido errores y ha tenido la mala suerte de caer en estas pocilgas nauseabundas, sin posibilidades de preparación profesional para poder sobrevivir en libertad y reinsertarse en la sociedad.
Falta un par de muertos. En la intriga que tienen a varios generales metidos hasta la tusa en robos descarados de dinero que es de todos los chilenos y que el tirano hizo que fueran reservados, es decir, secretos, falta aún mucho por descubrir. Falta que alguien de los testigos o de los directamente involucrados muera en extrañas circunstancias.
Se va Büchi Buc. De un momento a otro toma sus bártulos económicos y personales y se marcha al exterior. Dice que en Chile hay “incerteza jurídica”. Es el primero de “los grandes pinochetistas” que lo hace. Podría haberlo hecho Pinochet en 1999 pero no lo necesitó, porque la Cancillería le trajo de Londres y le otorgó protección en Chile. Contreras no pudo; lo habrían extraditado. Arellano, ya sabemos, enfermó y nos dejó.

Consideremos algunos de los motivos por los cuales nuestro “príncipe valiente”, con pinta de joven deportista, pero con “arrugas en las arrugas”, nos ha hecho saber para querer emigrar de tan monstruoso país, que persigue sin piedad a los ricos y ampara los pobres y mapuches.
En este país del Sagrado Corazón, el Ministerio Público se ha atrevido a imputar a la mayoría de los ex candidatos presidenciales – Pablo Longueira, Laurence Golborne y yo mismo -, de los partidos políticos, donde milita la “gente decente”