En el Evangelio se dice que siempre habrá pobres entre nosotros y que es deber de los cristianos de buena voluntad el protegerlos. En el Partido Conservador – aun cuando parezca raro – existía un sector conformado por obreros católicos llamados “los josefinos”, que defendían las posiciones más oligárquicas basadas en la doctrina social de la Iglesia, difundida por León XIII, en la Encíclica Rerum Novarum; posteriormente, el sindicalismo católico pasó a los hijos de los conservadores, los democratacristianos. En el fondo, en ambos partidos políticos ha existido una especie de paternalismo respecto a los sindicalistas católicos: por ejemplo, en la campaña presidencial de 1964 las señoras democratacristianas visitaban a las pobladoras pobres, convirtiéndolas en “sus amigas”, protegerlas y enseñarles una forma de enfrentar el diario vivir; algo de este paternalismo se repite en la relación entre “el príncipe” Patricio Walker y su protegido, el sindicalista de Aysén, Iván Fuentes.
Las luchas revolucionarias de la América española, y las de España misma, arrancaron formalmente cuando el rey Fernando VII (a quien el pueblo apodaba El Felón por sus traiciones y deslealtades en su propia familia, la de los Borbones) fue puesto en cautiverio por Napoleón Bonaparte (1808).
La política exterior chilena vuelve a su cauce y, de paso, se transparenta con más nitidez su vocación neoliberal ligada a los proyectos de los grandes capitales. La reunión de los países miembros de la Alianza del Pacífico, coalición conformada por Chile, Perú, Colombia y México, que se realizó en Puerto Varas, tuvo como país invitado a la Argentina de Mauricio Macri, que ha expresado su intención de acercarse a esta alianza formada en 2011 por los entonces presidentes Piñera, Alan García, Calderón y el colombiano aún ejercicio José Manuel Santos. Si hay algo que une a todos estos países y gobiernos no es sólo su litoral del Pacífico, sino su impronta en el mercantilismo y la desregulación.
… al resto (16 millones de habitantes) se le aplica el máximo de sanciones que contemplan esas leyes paridas por la cofradía duopólica, ya que ellas jamás protegerán a la mayoría de la sociedad porque no fueron diseñadas para esos efectos. 


