
En el fragor de la indignación y la protesta, se nos puede olvidar que el problema del abusivo sistema de AFP y de los míseros montos de las jubilaciones, tiene un trasfondo sociocultural y valórico. Se trata de cómo la llamada Revolución neoliberal de la Dictadura cambió el país. Pero, no sólo en cuanto a marcos legales, rol del Estado o sistema de productivo-comercial, entre otras cosas. Tal vez lo más relevante fue la transformación de la cultura y valores de los chilenos, y su consecuente legitimación.


A partir del hecho real que los dos grandes partidos históricos de la Izquierda chilena han capitulado frente al capitalismo se difunde que lo mismo da ser de izquierda o derecha, o mejor aún que esta contradicción no existe ya. Esto se promueve con pretensiones teóricas desde grupúsculos teledirigidos por senadores de moralidad dudosa y de manera más eficaz y agresiva por cultores del fascismo nativo.
Prolegómenos:
El pueblo, puro pueblo, estuvo en las calles, en manifestación multitudinaria construyendo lo común. Estuvo bregando por una pensión digna que le es negada por el orden neoliberal instalado para beneficio de los poderosos intereses que ocupan el país y cuyos representantes se sientan en La Moneda, sus ministerios y el Congreso. Y es que el pueblo se constituyó y representó otra vez a sí mismo en la calle para denunciar el robo y la apropiación indebida de una parte del salario por el dispositivo más infame y aceitado del capitalismo neoliberal impuesto manu militari.
Umberto Eco, en alguna página de La definizione dell’arte (1968), decía que un objeto cualquiera que encontramos en la calle se resignifica al ser puesto en un museo. Su valor, artístico y semiótico, radica en la descontextualización. Algo similar habían entendido los formalistas rusos cuando a principios del siglo pasado analizaron la importancia de la (¿cómo decirlo?) agramaticalidad de un verso para arrastrar la atención del lector en la palabra imprevista, inusual. De esa forma, un engranaje, un sustantivo, cobraban un nuevo significado, más potente, más autónomo (los modernistas hispanoamericanos ya habían experimentado con esto en el siglo XIX).