
Las marchas ciudadanas siempre han marcado hitos fundamentales en la historia de nuestro país: la marcha de La Patria Joven, en 1964, las marchas populares, en la época del gobierno de Salvador Allende, las marchas de protesta contra Augusto Pinochet, a partir de 1983, la marcha previa al triunfo del NO, las marchas de los estudiantes de 2011 y la última – del 21 de agosto del año en curso – por NO + AFPs.







¿Hasta cuándo la casta política pretende seguir buscándole el cuesco a la breva con argumentos pueriles para no reconocer que la crisis que afecta al país -política e institucional, como hemos sostenido siempre en estas columnas-, solo tiene una solución democrática: convocar a la Asamblea Constituyente que someta una nueva Constitución al veredicto del pueblo?