La propuesta del precandidato Alberto Mayol del Frente Amplio, en el primer debate de primarias con Beatriz Sánchez, de negociar diplomáticamente de Estado a Estado con Bolivia para obtener ambos ventajosas concesiones de territorio y mar ha dejado su impronta en el debate político. Es una bofetada a la inercia diplomática chilena y a su falta de visión. A las que han sostenido todos los cancilleres hasta Heraldo Muñoz.
Hace más de un cuarto de siglo se inició en Chile la transición de una dictadura a la democracia, y aún es imposible arribar a la meta. Desde luego continúa pendiente lo más importante: promulgar una nueva Constitución Política que para ser democrática en su origen, tiene que ser fruto de una Asamblea Constituyente. Ese paso es fundamental para construir una institucionalidaddistinta, junto con un estatuto de los derechos y deberes del ciudadano en una democracia de participación popular.
Para el filósofo Platón el político en la democracia griega era un sofista demagogo, que debe hacer uso del teatro para motivar, incentivar y convencer a sus seguidores; sin pathos, sin voluntarismo y sin emoción la política carece de sentido: junto al pesimismo de la inteligencia tiene que coexistir el optimismo de la voluntad – sólo un ignorante, como el candidato Sebastián Piñera puede confundir a V.I Lenin con J. Goebbels -.
¿O es que una parte del país se ha vuelto loca? Porque el homenaje a Agustín Edwards en el Senado, la misma institución que la dictadura disolvió con el aplauso de Edwards, supera toda inconsecuencia, servilismo o estupidez de que haya memoria.
Según las encuestas, de distinto tipo, publicadas o privadas, la candidatura de Goic (DC) no prende.
En las elecciones de 2000, en la segunda vuelta el traspaso de votos favoreció a Ricardo Lagos Escobar: disciplinadamente, todos los sufragios de la líder Gladys Marín, Tomás Hirsch y Sara Larraín pasaron al candidato socialista. En 2005, la división en la derecha le pasó la cuenta a Sebastián Piñera favoreciendo en la segunda vuelta a Michelle Bachelet. En 2009, la suma de votos de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Marco Enríquez y Jorge Arrate permitía ganar fácilmente a Sebastián Piñera, pero, como se puede ver en el cuadro adjunto, el traspaso de los votos a Frei, por parte de Marco Enríquez y de Jorge Arrate fue muy deficiente.
Los dirigentes del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) colaboraron con la dictadura de Miguel Primo de Rivera, padre de José Antonio, fundador del partido fascista la Falange española. Tal vez equivocadamente, algunos historiadores comparan a Miguel Primo de Rivera con la dictadura del Carlos Ibáñez del Campo; también es un error el creer que la falange Nacional chilena tiene algo que ver con su homónima española, pues la verdad es que la Falange chilena estaba más cerca de José María Gil Robles, el líder de la Confederación de las Derechas Españolas (CEDA). Este dirigente no participó en la guerra civil española, y en su libro No fue posible la paz, se lamenta de la desgracia de esta guerra.
Para superar el neoliberalismo, no bastan sólo los votos, ni las campañas electorales, ni las primarias, aunque claramente pueden ayudar en la tarea compleja y de largo aliento que comenzamos con el Frente Amplio. Incluso si se ganan elecciones, no basta. Para superarlo se necesita dar una lucha contrahegemónica, desde una mirada gramsiciana, capaz de avanzar, como lo hemos hecho desde 2006, y sobre todo desde 2011, desde los diversos movimientos sociales y populares, desnaturalizando el sentido común que instaló el neoliberalismo (el famoso TINA o “no hay alternativa” de Thatcher), entendido éste como una racionalidad globalizante y normativa, y no sólo cómo una ideología o un mero sistema económico, siguiendo la tesis de Dardot y Laval.
Estamos envidiosos. Yo y mis compañeros ganamos un ingreso más o menos mínimo, o sea menos de 300 mil pesos al mes. Menos de 10 mil al día. Y, por cierto, estamos muy preocupados por nuestra jubilación; por la educación de los hijos (un mes en la universidad equivale a mi ingreso del mes), y ante la eventualidad de una enfermedad prolongada de los nuestros, entre otras cuitas.