Increíble, pero cierto, como si el mundo no hubiera girado más de doscientas veces alrededor del sol, la monarquía borbónica y el régimen español pretenden seguir actuando como hace doscientos años, su lógica, su pensamiento, su actuación no ha evolucionado un ápice y pretenden aplicarle a Cataluña lo mismo que intentaron en el Continente Amaricano, aunque no sabemos si será capaz hoy, de desatar la despiadada represión, la brutal amenaza política, económica y religiosa y la feroz guerra que tuvieron que enfrentar nuestros padres fundadores para lograr la Independencia.
Preocupación… y razonable. Eso es lo que recorre mente y espíritu de muchas personas al momento de reflexionar respecto de las próximas elecciones. El asunto no se ahoga ni termina en los resultados que arrojen las urnas, pues, siendo brutalmente sincero, es un hecho indesmentible que los ganadores en esas elecciones presidencial y parlamentarias –sean del partido que sean- poco y nada cambiarán el actual estado de cosas en el país, o mejor dicho aún, con ellos tampoco se moverá un centímetro el sistema imperante.
Piñera UDI/RN tiene por la vida el más absoluto desprecio.
Miles de personas marcharon este lunes en Barcelona y otras ciudades de Cataluña para denunciar la violencia policial y en defensa del referendo de autodeterminación prohibido del domingo, que fue duramente reprimido por la Policía Nacional y la Guardia Civil, constató la AFP. “Esto con Franco (el dictador), sí pasaba, esto con Franco, sí pasaba”, cantaban los miles de manifestantes, muchos de ellos estudiantes que marcharon entre uno de los campus universitarios de Barcelona y el centro.

Ahora está quedando claro para todo mundo el porqué una ley tan importante como la ley de reparaciones a las víctimas de tortura fue aprobada en 48 horas en diciembre de 2004, dejando sin poder reaccionar siquiera al conjunto de las organizaciones nacionales de derechos humanos y particularmente a las agrupaciones de víctimas de la prisión política y la tortura. Fue aprobada virtualmente entre gallos y me- dianoche, para que evidentemente dichas organizaciones no alcanzasen a poner “el grito en el cielo”.
Son muchas las izquierdas, o al menos quienes se definen de ella, marxista, radical, socialista, antimperialista, anticapitalista. Tan heterogénea definición, hace ambiguo el concepto. El origen político del término lo encontramos en la Revolución Francesa; aludía a una distribución cardinal entre jacobinos y girondinos en la sala de sesiones de la asamblea. Los primeros, a la izquierda, contaban con el apoyo de las clases populares, defensores del voto universal y la república, los segundos, lo hacían a la derecha, fieles aliados de la nobleza, monárquicos y partidarios del voto censitario.
La derecha, porque le convenía a sus intereses electorales, hizo todo lo posible para que el mal llamado debate se realizara a “estadio cerrado”. Los periodistas, encargados de formular las preguntas, previo su comentario personal, pertenecen a los diarios El Mercurio, La Tercera y uno de Talca. La exclusividad del Canal de televisión UCV también tuvo su cuota en la escasa llegada a los telespectadores. Demás está agregar que al candidato Sebastián Piñera no le conviene el debate, y su ideal sería pasar inadvertido, pues se siente seguro de ganar la primera vuelta y, como los tenistas, le conviene evitar “los errores no forzados”.
La polémica por la iniciativa de quitar el secreto de cincuenta años que pesa sobre más de 38 mil testimonios de violaciones a los derechos humanos, recogidos por la Comisión Valech, sigue en desarrollo con un visible ausente en el debate. Es decir, los miles de ex presos políticos y torturados (as), que entregamos nuestros relatos y que durante estos años y desde el primer momento en que nos enteramos de su carácter reservado, no hemos dejado de demandar el levantamiento de esta medida, en tanto consideramos que la sociedad chilena debe conocer toda la verdad sobre los crímenes de la dictadura.