Una vez más la derrota pisando los talones….
Poco se aprende de las experiencias/derrotas/fracasos electorales anteriores desde los tiempos de la llamada “izquierda extraparlamentaria”, hasta lo que hoy se conoce como Frente Amplio, donde confluyen algunos pequeños grupos de izquierda sin ninguna representación y que no llegaron a cuatro ceros en las últimas elecciones, junto a otros nuevos con expresiones socialdemócratas que desaparecerán al día siguiente de conocidos los resultados electorales.
Donald Trump ya es perfectamente previsible y desde hace mucho tiempo, casi desde que se comprobó que la responsabilidad de la púrpura presidencial no iba a reformar ni un ápice su carácter ni tampoco a moderar su desenfreno. El primer ataque terrorista bajo su mandato, con ocho muertos y una docena de heridos, perpetrado el martes en Manhattan por un inmigrante uzbeko, suscitó la reacción que cabía esperar del personaje: culpabilizar a los extranjeros y a los programas de adjudicación de permisos de residencia.
A veces es necesario esforzarnos para tratar de abrir nuestra mente en búsqueda de posibles salidas a situaciones o conflictos que parecen muy difíciles de resolver. El conflicto entre árabes e israelíes es un caso de esos. Para buscar una salida es necesario tratar de incluir a las partes del conflicto, abandonar las posturas mentales rígidas y predeterminadas que hemos asumido al respecto y que no deseamos cambiar. Dejar de lado los “ideologismos dogmáticos”, reconocer la raíz del problema a través de un diagnóstico renovado y recién allí imaginar una solución al tema. Es lo que trataré de hacer en este análisis.
Muchos analistas políticos comparan el Rusia-Gate con el Water-Gate, así los dos personajes protagonistas – Nixon y Trump no sean iguales -, el primero, de origen humilde, pero de una inmoralidad rayando en el cinismo; el segundo, millonario, cuyo único interés consiste en el enriquecimiento ilimitado. Ambos comparten un narcisismo marcadamente patológico. Nixon grababa todas sus conversaciones desde la Oficina Oval, creyendo que iba a pasar a la historia como el gran Presidente de estados Unidos, por su parte, Trump gobierno a través del Twiter y hace lo que quiere y, si se siente acorralado, sería capaz de provocar una guerra – ahora contra Corea del Norte -.
La opción del Presidente del Govern de Cataluña, Carles Puigmont, con referencia su su viaje a Bruselas, ha sido muy discutida por las aristas que conlleva: en primer lugar, Bruselas es la capital de la Comunidad europea; en segundo lugar, en Bélgica existe un gobierno que une a Flamencos y Walones – dos comunidades lingüísticas que luchan entre ellas a partir de la guerra de Flandes -; en tercer lugar, el independentismo catalán podría encontrar apoyo por parte de los Flamencos; en cuarto lugar, existe aún la posibilidad de la formación de un gobierno catalán en el exilio – antes ocurrió con la República Española en México -; en quinto lugar, el viaje del Presidente catalán a Bélgica, junto a cuatro de tanto en el sus consejeros, ha evitado que todo el gobierno, elegido por los ciudadanos, caiga a la cárcel – como ya ocurrió con el Vicepresidente, Oriol Junqueras y los demás consejeros, hecho ocurrido en el día anterior -.
Hemos sabido que unas cuantas decenas de grandes empresarios, a títulos personales, como hoy lo exige la ley, han financiado a los candidatos de sus preferencias para las elecciones de Noviembre próximo. 
Jesús es el Dios hecho Hombre. Nació pobre, vivió pobre, ni siquiera tenía un lugar donde reposar su cabeza. Sus predilectos fueron los pobres: “Bienaventurados los pobres porque de ellos es el Reino de Dios”. “Los últimos serán los primeros”. Jesús murió pobre, despojado de todo, se hizo más pobre cuando ni siquiera se guardó su vida. La entregó para que tuviéramos Vida y Vida en abundancia. No se guardó nada para sí. El único bien material que le quedaba era su túnica, la que fue sorteada al pie de la cruz por sus victimarios. Nosotros hemos conocido el amor de Dios porque él nos amó primero. “No hay amor más grande que el que da su vida por los que ama”. Él la dio y quiso dejar ese acto de amor liberador para siempre en la Eucaristía: “Hagan esto en memoria mía”. “Ámense los unos a los otros como yo los amé”. Esto supera el “ama a tu prójimo como a ti mismo”. Jesús se olvidó de sí mismo, hasta de su propia vida. La entregó. La compartió. No acumuló nada. Es la civilización del compartir y del amor.