El lunes 27 de noviembre apareció la encuesta CADEM y, como es evidente, hace figurar como ganador al patrón de patrones, Sebastián Piñera. Para evitar que los culpen de errar en sus pronósticos eliminaron, esta vez, la estúpida categoría de los “presuntos votantes” – al fin se dieron cuenta que los encuestados se ríen en su propia cara – y, como las empresas encuestadores son vivas, marcan una distancia de sólo dos puntos de diferencia entre Piñera y Guillier, que equivale a descubrir que “el agua moja”.

El Frente Amplio tiene la oportunidad de que haya un real cambio dentro de la política chilena; tiene la oportunidad de conquistar a un electorado que dejó de creer en los mismos de siempre; tiene la oportunidad de oro de asestar el tiro de gracia a una fracasada coalición (Nueva Mayoría, otrora Concertación) que únicamente se ha dedicado a administrar y profundizar aún más el modelo neoliberal en Chile.



Es absurdo hablar de humanismo cristiano, pues humanismos hay miles y, en su mayoría, han luchado contra los Estados teológicos; entre religión y humanismo no hay muchas relaciones: en la Grecia antigua, todos los humanistas se reían, a carcajadas, de los dioses del Olimpo, de Zeus, califa y violador, de Dionisio, de Apolo, especialmente. Protágoras, para quien “el hombre es la medida de todas las cosas” y los demás sofistas, incluso Sócrates, fueron perseguidos por no creer en los dioses y dar preponderancia al hombre. 
El 25 de noviembre las mujeres del mundo y de Chile conmemoramos el Día de la No Violencia contra la Mujer, que recuerda el martirio de las hermanas Mirabal que sufrieron violación, tortura y finalmente asesinato bajo la dictadura de Leonidas Trujillo en República Dominicana en 1960.