
En la Universidad Eduardo Mondlane, en Maputo, (capital de Mozambique), en el local de antiguo seminario católico el rector, un portugués blanco asimilado, al finalizar el año repartía premios entre los alumnos malos y buenos: para los primeros, se les condenaba a la “reeducación”, en un remoto lugar, el norte del país; a los segundos, se les entregaba, con honores, el libro de Lenin, La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo.
Al escribir democracia no me refiero al concepto y la práctica dominante en el mundo
Los terroristas intensifican sus ataques en Egipto y cada vez con mayor brutalidad. El último en una mezquita dejó cerca de 500 victimas (incluidas 24 niños), casi la totalidad de los hombres de la pequeña aldea Bir al-Abed situada en el Sinaí Norte. En los últimos años los terroristas habían atentado contra las fuerzas de seguridad, turistas, iglesias, activistas lacios, e incluso contra un avión de pasajeros ruso matando a 224 personas.
Cuando Obama se fue con sus once ovejas a Cuba, y se tomó la foto, vencido, y a sus espaldas el rostro imponente del Che, en la Plaza de la Revolución; a 90 millas marítimas de Estados Unidos, muchos celebraban.
El ex Presidente Eduardo Frei ha señalado en Montevideo que el Tratado de Libre Comercio (aún no ratificado) de Uruguay y Chile cumple los “estándares mundiales”.¿Qué significa el cumplir estándares mundiales? ¿Se refiere acaso como “estándares mundiales” a la lógica de liberalización unilateral adoptada por los gobiernos de Chile al suscribir tratados de Libre Comercio y que han beneficiado al capital especulativo y financiero internacional, a los Estados Unidos de América y a las grandes corporaciones transnacionales?
La Justicia, emanada de la Corte de Apelaciones de Santiago, ha confirmado, por fin, que las víctimas de Neltume, en la Región de Los Ríos, fueron fríamente asesinadas en 1973 y nunca enjuiciadas según las normas civilizadas de un debido proceso. Es un alivio y una victoria que celebramos ampliamente. Saludamos a los familiares de las víctimas –son también nuestras víctimas- por el tesón que ellas han demostrado durante tantos años para lograr que la verdad aparezca en toda su criminal magnitud. Una empresa dolorosa pero necesaria.
Venezuela se ha vuelto el espantajo de la derecha chilena para atemorizar a nuestros ciudadanos respecto a lo que no se debe permitir en política.
Poca duda cabe que Piñera se ha convertido en el hombre de las mil caras. Declara, promete, cambia, promete, y vuelve a cambiar. Para algunas personas, ha perdido toda seriedad, cuestión que en la actual derecha chilena no constituye nada novedoso. A guisa de ejemplo, la última actuación de Manuel José Ossandón refrenda el aserto anterior, pues al interior del sector conservador neoliberal el senador y ex alcalde de Puente Alto, luego de haber sido el crítico más ácido del programa que Piñera había presentado al país, se transformó en un simple empleado –supuestamente no gratuito- del candidato derechista.
Carlos Peña está frustrado. El rector de la UDP se queja de que “su” tesis no sea plebiscitada en la segunda vuelta presidencial. Despotrica. Se indigna de que hasta Piñera dé la impresión de querer hacer cambios al Chile neoliberal bajo los consejos de economistas neoliberales “progres” como Sebastián Edwards –bien sabemos que lo del candidato de la derecha y extrema derecha es pura movida oportunista. Por eso