
Es como un aire que sopla; es una especie de intuición, de esa vital, que hablaba el filósofo Bergson, la que hace pensar, sentir y palpitar que Piñera no pudo, no logró armar su montaje….y la tiene perdida. Ni las encuestas sesgadas, ni el triunfalismo obsceno y fantasioso, ni las denostaciones soberbias lanzadas contra todo lo que huele a cambios, ni el exhibicionismo payasesco del candidato, ni las freses en que se atribuía el repunte de la economía en el último trimestre, gracias a la perspectiva indiscutida de su victoria.
Siempre sonará estimulante eso de respetar
En Guatemala el chiste se contó solo: en el 2015, agarraron los sábados para ir a broncearse a las plazas del país y tomarse la foto del recuerdo, mientras se colgaban de los nombres de los mártires de la dictadura; con carteles, revolcaderas en el pavimento y somatando nicas, todo con tal de salir en la tele para después ponerse a gatas votando por la continuidad de las mafias en el gobierno. Cuando tenían la oportunidad de decir no a las elecciones e ir por la Asamblea Nacional Constituyente. Ejemplo claro de cómo no se deben hacer las cosas cuando lo que se busca es un cambio. Pero pues, estamos hablando de Guatemala.
Cuando el Partido Socialista despeja el camino para que transite un candidato que ponga fin al continuismo, rubrica un proceso abierto por Michelle Bachelet y que trajo tantas críticas de la derecha y un nutrido “fuego amigo” –sin desconocer los disparos a los pies del propio equipo gobernante-. Ni Lagos ni ningún otro continuista o representante de la política de los consensos obligados y/o voluntarios de la imposición aceptada del pinochetismo.
Como se esperaba, después de concluir el conteo de las 1,031 actas que, según David Matamoros Batson, presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y militante del Partido Nacional de Honduras, presentaban inconsistencias y deberían pasar a conteo especial, el Presidente de la Republica, Juan Orlando Hernández (JOH), aventaja a Salvador Nasralla en el conteo de votos, por lo que la prensa mediática y tarifada lo presenta como el presidente reelecto.
Siempre hemos dicho que la Concertación, la Derecha y la Nueva Mayoría, oportunistas agrupaciones políticas que han ejercido el poder después de la dictadura de Pinochet, por lo menos en los sectores de la economía que conocemos bastante bien, se han comportado con una asombrosa similitud facilitando ellas tres el quehacer lucrativo de los más importantes e influyentes grupos privados de poder. 
Me he decidido a escribir estas líneas después de leer la columna dominical de Carlos Peña la cual en esencia imputa al Frente Amplio actuar como Cantinflas. El ninguneo no es buena cosa. Se entiende por cantinfleo el hablar mucho sin decir nada. Cantinflas no inspira la declaración del Frente Amplio para la segunda vuelta, esto es simplemente una descalificación a falta de argumentos, una falacia diría Aristóteles. 
