Nadie puede ganar las elecciones si no sabe agitar las pasiones, pues hay que ser muy iluso para creer que los eligen, racionalmente a conciencia, es decir, informados plenamente mediante el análisis y la comparación de los respectivos programas políticos, y lo que es más grave aún es que un alto porcentaje de políticos y sus clientes son analfabetos políticos y, a veces, funcionales. (Hay que ser muy cándido para creer que los distintos programas de gobierno han sido diseñados para ser cumplidos, pues gobernar es, generalmente, defraudar).
l domingo pasado el presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, concedió un indulto a su antecesor Alberto Fujimori, quien cumplía una condena de 25 años por crímenes de lesa humanidad. Se hizo evidente así el precio que el mandatario pagó a diputados fujimoristas –entre ellos, Kenji Fujimori, hijo del indultado– para que votaran en contra de una moción de destitución por permanente incapacidad moral presentada en perjuicio de Kuczynski por sus vínculos con la corrupción de la trasnacional brasileña Odebrecht y pudiera, de esa forma, mantenerse en el cargo.



El 24 de diciembre, precisamente el día de Navidad, el Presidente lobista de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, cumplió con la promesa, por una parte del inmoral trato con el hijo menor del dictador, Kinji Fujimori, de facilitar los diez votos necesarios en el Congreso para evitar la vacancia en el cargo de Presidente y, la segunda, el indulto por razones humanitarias, de Alberto Fujimori.
En Estados Unidos y en Argentina, de manera formal, con nuevas leyes. En Brasil y en otros países, con medidas concretas que equivalen a lo mismo, se disminuyen los impuestos a los ricos.
Se han acumulado antecedentes suficientes para plantearse legítimamente la interrogante que sirve de título a esta columna. La coyuntura ha hecho emerger con fuerza esta pregunta. El evidente sabotaje a la candidatura de Guillier y la prontitud con que se rinde tributo a domicilio a Sebastián Piñera sugieren actores tras bambalinas. Para intentar responder la interrogante consideremos lo siguiente: