
A cuatro días de la llegada del Papa Francisco a Santiago sería loable tratar de visualizar el país con que se encontrará y, sobre todo, el estado de desprestigio y aislamiento de la jerarquía chilena respecto al pueblo de Dios. Los sacerdotes Mariano Puga y Felipe Berríos, que conocen a fondo las vivencias, esperanzas y temores de los pobres, han hecho críticas, a mi modo ver muy acertadas, sobre la preparación de esta visita.


Como en el tango de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, veinte años no es nada y es febril la mirada errante en las sombras. Pero hay situaciones por las que vale la pena detenerse a analizarlas aun cuando hayan trascurrido 20 años.
En estos últimos días los partidos políticos llamados de “centro-izquierda se han abocado al ritual de la autocrítica, con motivo de la derrota, en la segunda vuelta, en las elecciones presidenciales, autocrítica meramente formal que no conduce, a mi modo de ver, a cambios substanciales a las verdaderas causas que originaron la derrota.
Como consecuencia de diversos dictámenes emitidos por la Contraloría General de la República y otros tantos fallos judiciales de la Corte Suprema que han establecido ilegalidades en ciertos permisos de edificación entregados por unas cuantas Direcciones de Obras Municipales del país a actores del mercado inmobiliario para que construyan sus proyectos, la influyente industria ad hoc está reclamando airadamente por la prensa que acoge sus lamentos porque dichos actos administrativos, según la pretensión de ellos, no tienen certeza jurídica.
El año 2000 el parlamento se encargó de regalarle dos privilegios inaceptables al general Pinochet: una dieta de senador más asignaciones que hoy suman 18 millones de pesos mensuales sin contraer obligación laboral alguna con el estado; a ello se sumó un fuero judicial, no fuera a ser que algún Juez cometiera el desatino de preguntarle por los miles de chilenos asesinados.
Papa encontrará Chile y Perú, dos países andinos, muy transformados. Su visita será en circunstancias muy diferentes. En ambas naciones hay grandes expectativas y se esperan magnas concentraciones humanas para ver y escuchar a uno de los pontífices más populares en la región. La oficina de prensa de la Santa Sede anunció desde el 19 de junio 2016 que Francisco realizaría la esperada visita a Chile, del 15 al 18 de enero, y a Perú del 18 al 21 de enero de 2018. En Chile, el pontífice visitará Santiago, Temuco e Iquique. En Perú estará en Lima, Puerto Maldonado y Trujillo. Por tanto, en unos días más, se concretará la gira del Papa argentino, en medio de expectativas sociales, religiosas, ambientales y hasta geopolíticas.
Las actuales olas nacionalistas tienen, al menos, dos características: primero, no se trata de los nacionalismos que llevaron a la descolonización de África o a la rebelión en el resto del tercer mundo durante los 50 y 60. En aquellos casos eran nacionalismos de izquierda, casi una contradicción, por otras dos razones (porque estaban inspirados en pensamientos socialistas, internacionalistas, y porque se trataba de revindicar y levantar el espíritu del oprimido, del sirviente deshumanizado).