El presidencialismo chileno 1938-1973 pudo funcionar en un sistema de doble minoría: el Presidente podía ser elegido por el 38% y, además, tener un tercio en el Congreso, y l veto presidencial solucionaba el hecho de ser minoritario en ambas Cámaras. En esa época el centro político tuvo dos representaciones: el Partido Radical, que encabezó tres gobiernos continuos, y su carácter de Partido de patronazgo le permitía pactar con la izquierda y la derecha; Gabriel González Videla, por ejemplo, gobernó con la inclusión de todos los partidos políticos en distintos gabinetes.
Piñera gana las elecciones en los segundos pasos de la crisis política que estremece al país. Esta crisis pone fin a los términos de la democracia pactada con los golpistas. Golpistas y neoliberales. Golpistas y grotescos representantes de la ética del lucro. Golpistas sin límites para defender su ética contra el hombre. Golpistas que iniciaron la cultura social del lucro.
Oprah Winfrey es la estrella del momento en EEUU. Oprah –uno de esos personajes públicos en ese país a la que todo el mundo conoce por el nombre de pila– tuvo la mejor intervención en la entrega de los Globos de Oro; primero, porque recibía un premio a toda su trayectoria, y en segundo lugar, 
Bracitos Cortos o Alí Baba, que así lo llamaron después los historiadores, fue un famoso Sultán de los más ricos de Las Mil y Una Noches, escrito en farsi y tayico entre los siglos IX y XIV.

Siempre se ha sabido que Chile es un país extremadamente conservador dentro del subcontinente latinoamericano, lo cual le hace aún más retrógrado –política y socialmente- al compararlo con naciones del mundo desarrollado.
En la historia de Argentina dos Presidentes han sido forzados a huir de la Casa Rosada, en helicóptero, (no tengo claro si aún existe el helipuerto en la casa presidencial) – Estela Perón y Fernando de la Rúa – y, según el Grupo Clarín, Macri no se sostendría en el poder más allá del mes de abril. Este pronóstico del monopolio de la Prensa argentina que, por lo demás, siempre ha apoyado a Macri, está avalado por la propia historia argentina: todos los Presidentes civiles y que no pertenezcan al peronismo han tenido que abandonar el poder antes del fin de su mandato – ocurrió con Alfonsín y de la Rúa -.