Las dificultades éticas del ministro de Hacienda Sr. Felipe Larraín B. resultado de su viaje y asistencia a una reunión de exalumnos de la Universidad de Harvard, originalmente financiados con fondos públicos, ha generado en la prensa una gran cantidad de artículos en los cuales se aduce el prestigio de dicha universidad para justificar el empleo del erario nacional en financiar una actividad netamente privada, de un funcionario público. Los partidarios de tal justificación invocan que la invitación al Sr. ministro, dado el prestigio de la U. de Harvard, constituye un honor para él y por lo tanto para el país, reduciendo mágicamente el prestigio de la nación al de un ciudadano que la sirve, trayendo este proceso ecos antidemocráticos de una monarquía absoluta (L’etat c’est moi). El dogma inapelable del prestigio de Harvard es sostenido en la prensa por partidarios y críticos del viaje del Sr. ministro, y ningún artículo pareciera rebatirlo, demostrando ello sin dudas el provincialismo y las limitaciones intelectuales de la aclamada elite chilena. Esto, porque este dogma tan lisonjeado por esta elite encuentra en los mismos EE.UU. variados y serios críticos, y tal vez con mayor razón debiera encontrarlos en Chile, dado las repercusiones negativas para el país de algunas de las ideas y de las acciones de los académicos y de personeros de esta universidad.
Leer más