
Estimado Señor Héctor Toledo:
Conocí, desde muy niño, a don Patricio Aylwin Azócar y a muchos de los dirigentes de la Falange Nacional, pues mi padre, Rafael Agustín Gumucio fue fundador de ese Partido y, posteriormente, su último presidente y el primero del Partido Democratacristiano. Profeso por don Patricio la misma admiración, extensiva a todos los fundadores y dirigentes de la Falange Nacional, cuyo gran mérito fuel el entender la política como una tarea de redención del proletariado y llevarla a la práctica en perfecta comunión entre la ética y la política..

Cuando el “Profeta” de la meteorología, Iván Torres, anunció un fuerte diluvio sobre la zona central de Chile, nadie le creyó y, como el frente de mal tiempo se tardaba en llegar a Santiago, los malévolos amargados de las redes sociales pedían la cabeza del malogrado meteorólogo – dicho sea de paso, estos beneficiarios de las redes sociales, tipos muy ociosos por cierto, piden la cabeza de alguien como chivo expiatorio para salvar su mediocridad y frustraciones -.

El diario La segunda, perteneciente a la empresa El Mercurio – de Agustín Edwards – se ha querido convertir en nada menos que el “amigo de pueblo”. El diario que editaba el revolucionario Jean Paul Marat, proponía guillotina mañana, tarde y noche para quienes consideraba los enemigos de la revolución – Marat murió asesinado por Carlota Corday – este diario chileno, en su afán moralista “con el marrueco abierto” quiere enviar a la “guillotina” a todos los enemigos políticos de la derecha, especialmente a Marco Enríquez-Ominami, a quien ha dedicado gran número de portadas, lo cual contrasta con la ausencia total de críticas y noticias sobre su dueño, Agustín Edwards, quien ha sido descubierto con empresas en paraísos fiscales – según los recién descubiertos “papales de Panamá -, además de haber sido uno de los principales conspiradores contra el gobierno legítimamente constituido de Salvador Allende, como tampoco ninguna noticia sobre los robos de la mujer de Pinochet, Lucía Hiriart, que vende y compra propiedades que pertenecen a todos los chilenos, sin que la justicia actúe como corresponde.
La Presidenta Michelle Bachelet había prometido no aplicar la ley antiterrorista en el conflicto de la Araucanía que, para enfrentarlo, todos los gobiernos a través de la historia de nuestro país han mostrado una incapacidad e inercia para resolverlos. En el fondo, a partir de la mal llamada “pacificación de la Araucanía”, el estado militarista y represor chileno se ha limitado a negar y aniquilar el pueblo mapuche, problema que se arrastra por más de un siglo.
Lucía Hiriart de Pinochet es y ha sido la peor peste que caído sobre este país del Sagrado Corazón: siempre se creyó de mejor familia que su marido, el gusano cobarde Augusto Pinochet – lo único pasable que hizo en su vida este carcamal fue el “haberle puesto el gorro” a su mujer con una ecuatoriana – por el solo hecho de haber sido hija de un ministro del Interior del gobierno radical, de Juan Antonio Ríos – dicho sea de paso tenía bastante de mentalidad militarista, pues fue siempre un lame botas de Carlos Ibáñez del Campo – y nunca por méritos propios -.