
Como se preveía a la luz de los acontecimientos de los últimos días, el senado brasileño aprobó por 55 contra 22 votos el inicio del juicio político contra la Presidenta Dilma Rousseff, el cual debe ser analizado desde distintas aristas:
Archivo periodístico 2005–2019

Como se preveía a la luz de los acontecimientos de los últimos días, el senado brasileño aprobó por 55 contra 22 votos el inicio del juicio político contra la Presidenta Dilma Rousseff, el cual debe ser analizado desde distintas aristas:
La concentración del poder en Santiago no sólo mantiene en situación dependencia y humillación a las regiones del país, sino también termina por afectar a la Región Metropolitana. El sistema político chileno tal como lo vivimos hoy no aguanta más: al poder monárquico del Presidente o Presidenta de turno se agrega un centralismo arcaico, que ha llegado a situaciones cada vez más críticas.

A través de la historia universal, el negocio de las armas y de los pertrechos militares ha sido el más lucrativo. Sin ir más lejos, el mismo Voltaire se enriqueció a través de este mercado; los más adinerados burgueses del siglo XIX se aumentaron su fortuna gracias a la venta de pertrechos al ejército, rubro que es mil veces más rentable que el bancario.

Las cárceles chilenas no cumplen con el estatus mínimo, tanto en infraestructura – hacinamiento, carencia de los servicios básicos, alimentación deficitaria y de mala calidad – y lo que es más grave, la violación a los derechos humanos al convertir, prácticamente en basura a quien ha cometido errores y ha tenido la mala suerte de caer en estas pocilgas nauseabundas, sin posibilidades de preparación profesional para poder sobrevivir en libertad y reinsertarse en la sociedad.

Consideremos algunos de los motivos por los cuales nuestro “príncipe valiente”, con pinta de joven deportista, pero con “arrugas en las arrugas”, nos ha hecho saber para querer emigrar de tan monstruoso país, que persigue sin piedad a los ricos y ampara los pobres y mapuches.
En este país del Sagrado Corazón, el Ministerio Público se ha atrevido a imputar a la mayoría de los ex candidatos presidenciales – Pablo Longueira, Laurence Golborne y yo mismo -, de los partidos políticos, donde milita la “gente decente”

El historiador Marc Bloch decía que los historiadores eran “unos jueces de los infiernos”, título utilizado por Manuel Vicuña para la biografía acerca de don Benjamín Vicuña Mackenna. El trabajo del bibliotecario – o archivero – y el del historiador se diferencian en que el primero se conforma con la existencia del documento para establecer la verdad de un hecho, por el contrario, el historiador lo somete a una crítica profunda y, además, emite juicios acerca de períodos y sobre actuación de personajes históricos – es una especie de “juez de los infiernos -.

La característica de las democracias formales es la ruptura radical entre lo social y lo político y entre las oligarquías partidarias y los ciudadanos, no se cicatriza mediante elecciones en que el ciudadano está obligado a optar por una u otra plutocracia, sino por un cambio radical del sistema político en el cual está inmersa la ciudadanía.
Hace tiempo que la Nueva Mayoría dejó de ser una combinación mayoritaria – la expresión “Nueva Pillería” está tan probado que, ni siquiera, vale la pena redundar en ella – y resulta que el único personaje que lleva la cruz es el geógrafo Giorgio Martelli y no cuenta con un “cireneo” que le ayude a amortiguar el peso del madero, pues todos los demás apóstoles de la precampaña de Michelle Bachelet son inocentes, incluso, mucho antes de que el gallo cantara tres veces, el ex ministro Rodrigo Peñailillo decía no conocer al tal Martelli.
El Padre José Aldunate cumplirá un siglo de vida el próximo año. A diferencias de los arribistas y de los fachos pobres, este sacerdote pertenece a la categoría de los “abajistas” – para utilizar la terminología del escritor Óscar Contardo – que nacen ricos y de noble cuna y, siguiendo el evangelio de Cristo, se van a vivir entre los pobres. Los “abajistas”, al menos a mí, me reconcilian con el género humano, mientras que los fachos pobres y los “arribistas” me inspiran pena y compasión. Afortunadamente, he conocido muy buenos “abajistas”, como Bernardo Leighton – a la muerte de su padre, repartió su herencia entre los pobres –; mi tío Esteban Gumucio, que de hijo de político se hizo sacerdote y fue a vivir en la población Joao Goulard; Mariano Puga, cura obrero, hijo de un rico político, don Mariano Puga Vega, que aún vive como pobre; es digno de mencionar también al cura Felipe Berríos, “el tábano de los hipócritas”, que tanto abundan en este país – además los miles de curas y laicos anónimos.(El gran amigo Ronaldo Muñoz)

Una de las frases más contradictorias del extinto ex Presidente de la República es la de que “el mercado es cruel”, considerando que su gobierno no hizo más que humanizar la política neoliberal. Es cierto que durante su mandato se redujo la pobreza, que hubo una reforma tributaria, sin embargo, la desigualdad ha continuado sin mayores cambios luego de 25 años de gobierno de los traidores de la Concertación, (el coeficiente Gini continúa entre el 5,6 y el 5,2, y somos, junto a México, el país más desigual de la OCDE en realidad es más que 6 ).