La relación de conflictos entre las Democracias Cristianas y los Partidos Comunistas marcaron la post segunda guerra mundial: en Europa, especialmente en Italia y Alemania, derrotadas en la guerra, los partidos democratacristianos tenían el papel de evitar que el comunismo se apropiara de esos países. Y, para lograrlo, la Democracia Cristiana italiana no dudó en pactar con la mafia.
No es que, en 1980, los ciudadanos se hayan mostrado como ignorantes y analfabetas y se hayan creído que iban a tener una tasa de retorno equivalente al 70% del último sueldo, pues la verdad es que les fue impuesto el sistema de capitalización individual a punta de bayoneta y tanques y, si no les gusta, igual los obligamos.
¿Qué pasaría si en una sociedad si los padres se desentendieran de sus hijos pequeños? Morirían o se verían obligados a mendigar, o bien, a trabajar, como David Copperfield. Si los trabajadores no ayudan a quienes ya no pueden trabajar, los ancianos morirían de inanición; si el sano no ayuda al enfermo, no queda más recurso que condenarlo a una muerte segura; si el rico no socorre al pobre, así sea con la caridad para que sobreviva, la sociedad entera se hunde en el egoísmo y la codicia.




