La hipocresía, es decir, el homenaje que el vicio rinde a la virtud, ha caracterizado a la oligarquía chilena desde la república parlamentaria hasta nuestros días. Hacer negocios desde el parlamento, lejos de ser una irregularidad, ha sido una tarea cotidiana, un deber personal de cada congresista y, desde luego, un servicio “de honor” a quienes financiaban su campaña. Por otra parte, los electores recibían su “justo premio”, representado en la mitad de un billete, de un zapato o de media empanada sin vino tinto.

En la época republicana (1925-1973), se dieron varias alianzas entre las combinaciones políticos mayoritarios, a fin evitar el éxito de un partido, que llevaba mucho tiempo en el gobierno, sobre los demás; esta combinación se denominó la Tocora (Todos contra los Radicales). La derecha, con Arturo Matte como candidato, estaba segura del triunfo en las elecciones, pero sorpresivamente para los políticos, el ganador, Carlos Ibáñez del Campo, expulsó del poder a los radicales quienes, en esa época, se catalogaban como corruptos por la opinión pública.
A medio siglo del asesinato de Ernesto “Che” Guevara se multiplican las biografías, los análisis de historiadores y las columnas periodísticas. No cabe duda de que la figura del Che Guevara, en vida y después de muerto, ha marcado no sólo a la izquierda latinoamericana, sino también a la historia universal de los años 60. No hay ningún personaje
El conflicto entre Cataluña y el Gobierno español no tiene visos de solucionarse: previo a la comparecencia del presidente de la Generalitat, Carles Puigdmont ante el Parlamento catalán a fin de dar cuenta del resultado del referéndum, realizado el 1º de octubre último, que suponía la declaración de independencia de la República de Cataluña, se sucedieron dos hechos importantes: por una parte, la manifestación masiva de miles de ciudadanos en las calles de Barcelona, que clamaban por una Cataluña que siguiera perteneciendo a España, en que de los discursos centrales fue la de Mario Vargas Llosa; por otra parte, la huida de empresas y bancos importantes hacia Madrid y a otras regiones de España, creando un pánico económico.
La política se caracteriza por la posesión de altas y bajas mareas, es decir, bipolar en el sentido de que de la euforia pasa a la depresión, del lírico, a la prosa ramplona, de la esperanza, a la desesperanza, de “los sueños despiertos” a la pesadilla…
Juan Andrés Camus, presidente de la Bolsa de Comercio, gozó de su momento de fama: apareció en las primeras noticias en los medios de comunicación tras su anuncio apocalíptico de que si, por azar, no ganaba su candidato, Sebastián Piñera, las acciones de la Bolsa colapsarían. Camus ya había donado, de su propio peculio, varios millones de pesos para la campaña del candidato de la derecha.
Se han dado todos los elementos para que el anunciado “choque de trenes” entre el Gobierno español y los independentistas catalanes se hiciera realidad: el Gobierno de Mariano Rajoy – en la práctica no dirige – ha demostrado su incapacidad para dialogar y enfrentar el conflicto catalán solo persiguió evitar que los ciudadanos catalanes se expresaran libremente en el referéndum del domingo, 1º de octubre último, al contrario, inició el camino de la represión enviando la policía nacional y guardias civiles para golpear, destruir urnas y votos, dando un espectáculo patético ante los impávidos ciudadanos y la comunidad internacional.
Los Vargas Llosa, padre e hijo, son los peregrinos del neoliberalismo: cada vez que se postula un candidato de esta tendencia en América Latina están dispuestos a dar sendas charlas para hacer el panegírico del candidato de su predilección.