
En el mes de noviembre de 216 fueron varios personas e instituciones las sorprendidas: en primer lugar los pronósticos electorales y los resultados de la encuestas de opinión que, en su mayoría, daban como ganadora a la candidata demócrata, Hillary Clinton; en segundo lugar, numerosos medios de comunicación – salvo la cadena FOX que se inclinaba por Trump -; en tercer lugar, el establishment político y económico que apostó, desde sus inicios, por Clinton; en cuarto lugar, los ciudadanos de las grandes ciudades, Nueva York y Los Ángeles que, en su mayoría, votaron por Clinton; en quinto lugar, la misma dirección del Partido Republicano, que no creía en el triunfo de un candidato marginal como lo era Trump.
Si las elecciones pusieran en peligro el poder de la plutocracia hacía mucho tiempo que hubieran sido suprimidas. La conquista del sufragio universal y, posteriormente, la instauración del voto femenino, costó el derramamiento de mucha sangre; pasado el tiempo la plutocracia aprendió a que el sufragio universal era muy superior al derecho divino de los reyes, pues para terminar con la monarquía bastaba con decapitar a uno de ellos. En la república la responsabilidad se reparte entre varios mandatarios sucesivos, sin que se le pueda culpar a uno de ellos en particular, por ejemplo, por muy muy corrupto y, hasta delincuente, que sea un Presidente de la República o plutócrata parlamentario se hace casi imposible enviarlo a la cárcel – mucho menos decapitarlo -.
Se cuenta que cuando Salvador Allende era senador, el presidente de la Cámara Alta, Arturo Alessandri Palma le decía a Allende – muy despacio para que nadie oyera – “no digas más huevadas, Chicho”. Posteriormente, José Musalén – el senador democratacristiano que obtuvo la más alta mayoría por Santiago, en 1965 – no se atrevía a hablar en las sesiones de la Sala porque el senador Carlos Altamirano lo aterraba diciéndole que cada vez pedía la palabra “aquí va a hablar el tontito”.(No hubo psiquiatra capaz de ayudarlo a dirigirse al público).

Muchos analistas políticos comparan el Rusia-Gate con el Water-Gate, así los dos personajes protagonistas – Nixon y Trump no sean iguales -, el primero, de origen humilde, pero de una inmoralidad rayando en el cinismo; el segundo, millonario, cuyo único interés consiste en el enriquecimiento ilimitado. Ambos comparten un narcisismo marcadamente patológico. Nixon grababa todas sus conversaciones desde la Oficina Oval, creyendo que iba a pasar a la historia como el gran Presidente de estados Unidos, por su parte, Trump gobierno a través del Twiter y hace lo que quiere y, si se siente acorralado, sería capaz de provocar una guerra – ahora contra Corea del Norte -.
La opción del Presidente del Govern de Cataluña, Carles Puigmont, con referencia su su viaje a Bruselas, ha sido muy discutida por las aristas que conlleva: en primer lugar, Bruselas es la capital de la Comunidad europea; en segundo lugar, en Bélgica existe un gobierno que une a Flamencos y Walones – dos comunidades lingüísticas que luchan entre ellas a partir de la guerra de Flandes -; en tercer lugar, el independentismo catalán podría encontrar apoyo por parte de los Flamencos; en cuarto lugar, existe aún la posibilidad de la formación de un gobierno catalán en el exilio – antes ocurrió con la República Española en México -; en quinto lugar, el viaje del Presidente catalán a Bélgica, junto a cuatro de tanto en el sus consejeros, ha evitado que todo el gobierno, elegido por los ciudadanos, caiga a la cárcel – como ya ocurrió con el Vicepresidente, Oriol Junqueras y los demás consejeros, hecho ocurrido en el día anterior -.
Pronosticar el futuro es un oficio de magos, agoreros, videntes, tarotistas y hasta falsos profetas. Giacomo Savonarola fue desafiado por su rival franciscano a pasar sobre las llamas y no ser abrasado por ellas. Muy inteligentemente, el monje no se presentó al duelo, pues tenía que elegir entre su fama de vidente o morir quemado.
El mes de octubre del presente año ha sido ocupado por el tema de la independencia unilateral de Cataluña y de las respuestas represivas, propias de la torpeza del gobierno que encabeza Mariano Rajoy. La violencia con que actuaron los guardias civiles y la policía nacional el día 1º de octubre, con ocasión del referéndum contra ciudadanos desarmados que sólo querían votar, además del choque entre mossos de escuadra y la guardia civil – los primeros al negarse a reprimir a su pueblo y, los segundos, por orden del gobierno central, que se empechaban en impedir la libre concurrencia a las elecciones, usando métodos brutales contra los ciudadanos – fue un episodio ampliamente favorable para los partidos independentistas y los sectores de la sociedad civil que los apoyan.
La historia política de los países latinoamericanos está marcada por ciclos: uno en que todo el mapa está manchado de dictaduras; otro, por gobiernos neoliberales y populismos de derecha; el siguiente, caracterizados por progresistas y socialistas del siglo XXI. Ahora estamos iniciando un período de gobiernos de derecha, dirigidos, en su mayoría por empresarios millonarios; al menos, el ABC (Argentina, Brasil y, eventualmente, Chile y, en la realidad, también Perú), están virando hacia la derecha.