En la literatura rusa, previa a la Revolución, se consignaba como éxito en la vida el lograr un cargo de funcionario en la administración zarista, por ejemplo, en Crimen y castigo, novela de F. Dostoievski, el personaje más poderoso ejercía sus funciones en las filas del Estado. Con el advenimiento de la Concertación para la Democracia, en Chile, ocurrió algo similar a la de la Rusia zarista: la meta culmen del novel político era conseguir un puesto en el gobierno que, en esa época, se cuoteaban entre los partidos del bloque en el poder.
El nacionalismo es una ideología que ha predominado en la historia de la humanidad, desde la segunda mitad del siglo XIX, especialmente con la unidad alemana e italiana: nada ha hecho más daño a los pueblos que el nacionalismo en sus distintas modalidades, ideología que siempre recurre a falsificaciones históricas, las cuales incentivan el odio entre las naciones y los pueblos. La derrota en la batalla de Sedán, sumada a la pérdida de Alsacia y Lorena influyó, en forma importante en el chauvinismo francés durante la primera guerra mundial. Las condiciones del Tratado de Versalles influyeron decisivamente en el auge del nacionalsocialismo alemán. (La derrota de los franceses de mano de los ingleses, en la Llanura de Abraham, en el siglo XVIII, forma parte del imaginario independentista quebequense, tal como lo hizo la guerra de secesión entre los borbones y los Augsburgo, hechos que han influido en los seguidores del independentismo en la actualidad, es decir, en este caso concreto, el 48% del electorado catalán.
Todos los partidos contra Rafael Correa Delgado en el referéndum solo lograron un 67 contra 37 sufragios en las preguntas más importantes.
La historia de América Latina ha funcionado sobre la base de ciclos que, a veces, se extienden por decenios: en los años 70 vivimos la época de las dictaduras de seguridad nacional, pues el mapa de América Latina, salvo Costa Rica, Venezuela y Colombia, países que mantuvieron una débil democracia – casos Colombia y Venezuela – y más fuerte en Costa Rica como consecuencia de la inexistencia del ejército. En la década pasada fueron elegidos gobiernos que respondían a postulados progresistas: Lula da Silva, en Brasil; Kirchner-Fernández, en Argentina; Chávez, en Venezuela; Pepe Mujica y el Frente Amplio, en Uruguay; Rafael Correa, en Ecuador; Evo Morales, en Bolivia. Estos éxitos fueron favorecidos por el fracaso de los gobiernos populistas de derecha en “la década perdida” y, sobre todo, por el alto precio de las materias primas, que permitió la implementación de programas sociales para sectores marginados que, en muchos casos, permitió la salida de la pobreza extrema.
El escritor Óscar Contardo describió, a la perfección, las características del arribismo a la chilena: También usó la categoría de los abajistas, (aquellas personas de clase alta sin ánimo de figuración y propensas a abandonar su clase social identificándose con la causa de los pobres).
¡Nada más fatal para la democracia que la democracia que la judicialización de la política: los magistrados se entrometen en campos que no le corresponden y, generalmente, cometen muchos errores. Los políticos, por su parte, cuando se ven amenazados por la justicia se sienten maniatados en la función política.
El cadáver de la Democracia Cristiana no es el único candidato inscrito para ser enterrado en el campo santo: su muerte lenta tiene su explicación en una profunda crisis de todos los partidos políticos, especialmente, los de centro-izquierda, que conformaron la Concertación y, más recientemente, la Nueva Mayoría.
El Partido Demócrata cometió un enorme error al aceptar poner el fin al cierre de la Casa Blanca, sobre mera base de un acuerdo, muy discutible, con el Presidente Trump y, como siempre, tiene que haber un perdedor, en este caso lo fueron “los soñadores”. Es posible que los demócratas se hayan asustado ante el peligro de perder votos en las elecciones parlamentarias del presente año.
Mariano Puga define, a mi modo de ver, la personalidad del Presidente electo, Sebastián Piñera: “es un tontón y su historia carece de ética”. Este personaje se sabe que es más pesado que un chupete de fierro, sin embargo, trata de mostrarse simpático e, incluso, divertido, pero sus chistas carecen de imaginación,