
La emoción con que los futbolistas cantaron la última estrofa de nuestro Himno Nacional nos permitió, nada menos, que ganar al campeón mundial de fútbol, España. Hoy es el día mundial del migrante, una hipocresía más de la repugnante raza humana que, en todo el mundo de hoy, los trata como a bestias de carga.




Argentina, al igual que el constructor del Titanic, disponía de muy pocos botes, pues estaba seguro de que jamás se hundiría; el gobierno de Macri, y al igual que el capitán del Titanic, le resta importancia al hecho de que la “sala de máquinas” ya esté anegada, sólo que Argentina se hunde, de todas maneras, mucho antes de que su “capitán” Macri se vea forzado a huir en su helicóptero.
El Pastor Andrew Brenson se encuentra actualmente bajo prisión domiciliaria en Turquía, acusado de espionaje, de servir a los kurdos y haber colaborado en el golpe de Estado de julio 2016. A pesar de innumerables presiones por parte del gobierno de Donald Trump, Erdogán se niega a su liberación.
Argentina fue en la época oligárquica uno de los países más ricos del mundo, y tenía como dueños a los ganaderos y, además, los partidos políticos oligárquicos se repartían el poder; a partir de que al Presidente Roque Sáenz Peña se le “ocurrió” instaurar el sufragio universal masculino, las capas medias tomaron el protagonismo, cuyo adalid era el “Peludo” Irigoyen, del Partido Radical, quien fue derrocado por los militares y su casa allanada, en un montaje en que se le introdujeron barras de oro para acusarlo de corrupto y ladrón.
En el mundo del nihilismo la ética de la convicción y de la responsabilidad carece de todo sentido: las alianzas entre los grandes monstruos autoritarios, los Trump, los Erdogán, los Putin, Xian Jinping y los Hasán Rouhaní sumados a la Unión Europea, cambian esas alianzas de la noche a la mañana. En el proceso de estos cambios, por lo general, terminan pagando los pueblos, (kurdos, sirios, palestinos…).
En el primer Congreso de la Falange Nacional, en 1946, Bernardo Leighton partidario de la alianza con los comunistas, que llevaban como candidato a Gabriel González Videla, en un discurso brillante habló de la “democracia proletaria”, concepto un poco extraño en boca de un líder que quería superar tanto el colectivismo, como el individualismo; también agregó que era necesario el defensor de los pobres que abogara por ellos siempre que tuvieran la razón.