Quien reemplace a Barack Obama en la Casa Blanca deberá afrontar una tensión con Rusia sin precedentes en las últimas décadas, un Oriente Medio embarrado en conflictos y la decisión de seguir o no con la apertura a Cuba, retos que Hillary Clinton y Donald Trump abordarían desde polos opuestos.
La mayoría opositora en la Asamblea Nacional de Venezuela aprobó hoy posponer la discusión de un juicio político contra el presidente Nicolás Maduro sobre su responsabilidad en la crisis del país, en reconocimiento al inicio del diálogo entre el Gobierno y la oposición.
En las últimas 48 horas la contienda presidencial se transformó de una marcha triunfal de los demócratas y una procesión fúnebre de los republicanos, a un cuento de suspenso en el cual, de repente, nada está asegurado después de que la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) interfirió en un proceso electoral, por primera vez en la historia moderna del país (hasta donde se sabe).
Varios miles de personas se manifestaron hoy en esta capital contra la investidura del conservador Mariano Rajoy, recién reelecto como presidente del Gobierno del país con la anuencia del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).
Ante la furia demócrata y el júbilo republicano, el anuncio el viernes de que el FBI está evaluando nuevos correos electrónicos posiblemente, pero tal vez no, ligados al viejo asunto del manejo de correspondencia cibernética de Hillary Clinton cuando era secretaria de Estado sacudió por segundo día la recta final de la elección presidencial en Estados Unidos.


La unicameral Asamblea Nacional de Venezuela, dominada por la oposición de derecha, declaró este domingo que el gobierno realizó un golpe de Estado, durante una ruidosa sesión que fue interrumpida cuando militantes oficialistas irrumpieron en la cámara. Los legisladores se comprometieron a enjuiciar al presidente Nicolás Maduro después de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) bloqueó el jueves la campaña de la oposición para revocar el cargo al mandatario.
Nos parece valiosísimo y fermentario que Fidel Castro registre la incerteza radical de lo futuro.