México.- Cuando el cineasta, escritor, dramaturgo, sicomago y tarotista Alejandro Jodorowsky concibió a su hijo Adán –de apelativo Adanowsky– tenía 50 años y nada de dinero en la bolsa. Comenzaba a dedicarse a leer el tarot en París. Ante la mirada de sus otros hijos (Brontis, Cristóbal y Teo) hizo el coito con su mamá a cuatro patas.
, porque estaba seguro que para hacer un hijo perfecto
así tenía que ser: dijeron los aztecas y el tarot
, asegura en entrevista con La Jornada este gurú artístico contemporáneo respecto de La muerte de Amador, montaje que diseñó para su hijo, en el que éste, como hace en cada disco que produce, matará a su alter ego.
Leer más