Sin duda la atención mundial que provocó la conferencia de París ha tenido la ventaja de ampliar la consciencia global sobre el cambio climático y de afirmar la convicción de que estamos al final del ciclo de la energía fósil. Sin embargo, es necesario tener claro el contexto, lo que podemos descubrir primero en las diferentes reacciones. El portavoz del gobierno de Estados Unidos declaró que el acuerdo está abriendo oportunidades para nuevos negocios y los presidentes de los bancos Mundial e Interamericano de Desarrollo afirmaron su disposición a un apoyo financiero.
Ríen cuando se riega la noticia que dice que
En París se acaba de firmar un acuerdo sobre cambio climático que ha sido recibido con un júbilo y optimismo bastante exagerado. Se tolera disimuladamente que siga aumentando la temperatura global, se repiten unos cuantos acuerdos que ya habían sido alcanzados en previas cumbres, y todo descansa en compromisos voluntarios de los países, sin obligaciones precisas.
Finalmente, un día después de lo previsto, se adoptó el Acuerdo de París, que si bien no es perfecto sí recoge el consenso del trabajo que se realiza en el planeta a partir de las incidencias del cambio climático. La Conferencia de las Partes de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático COP21, realizada en la Ciudad Luz, legó un instrumento jurídico que plasmó la clara diferenciación entre lo que tienen que hacer respecto al sobrecalentamiento global los países desarrollados y lo que deben hacer las naciones subdesarrolladas.
Manifiesto mi rechazo a las declaraciones formuladas por el ex Ministro, Belisario Velasco en contra del empresario norteamericano, Douglas Tompkins, al responsabilizarlo de ejercer presiones ilícitas contra los colonos de Aysén para que abandonaran sus tierras y, al mismo tiempo, según Velasco, con sus proyectos pusiera en riesgo la soberanía del país.
La Cumbre del Clima de París (COP21) entró este viernes en sus horas definitivas en las que 195 países intentarán forjar un acuerdo universal, que en realidad estaba previsto para la noche de esta jornada.
El periodista y locutor de radio Luiz Manoel de Souza, de 48 años, ha sido el informador Nº 8 asesinado este año 2015 en Brasil. Cayó abatido a tiros el lunes 7 de diciembre en el estado Mina Gerais, después que su vehículo fuera interceptado por otro mayor en una zona rural de Ubá.
