Anteriormente propuse la idea de la representación política como una especie de fideicomiso ciego mediante los ciudadanos entregan todo el poder a sus representantes, durante un período limitado. Los casos de default de Grecia y, posiblemente de Italia, dos países bajo el sistema parlamentario donde los partidos políticos son los actores fundamentales del sistema, vienen a poner en cuestión, no sólo el poder de su parlamento respectivo, sino también, en forma más radical, su soberanía política, razón por la cual, con claridad meridiana, el Fondo Monetario Internacional se convertiría en un super poder controlador de gobiernos dependientes – por qué no decirlo, en fideicomiso -.
Leer más