La reelección de Barack Obama fue recibida con gran alivio, con excepción quizás del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Para el resto del mundo, que en enero en la Casa Blanca hubiera un Mitt Romney –en cuyo equipo de campaña había asesores en política exterior de la era de George W. Bush- era motivo de alarma.
En 24 países de la Europa comunitaria, este 14 de noviembre se han convocado paros parciales, y en España, Portugal, Malta y Grecia los sindicatos se han decantado por la huelga general. Un malestar acompañado de indignación y, por qué no decirlo, de frustración, se adueña de las clases trabajadoras.
Menos de tres días después de que Sandy tocó tierra en la costa este de Estados Unidos, Iain Murria, del Competitive Enterprise Institute (Instituto de Competitividad Empresarial), dijo que la miseria que los neoyorquinos estaban a punto de sufrir era por culpa de su oposición a los grandes almacenes comerciales.
Grecia podría anunciar la quiebra el próximo viernes, según ‘The Financial Times’. Precisamente el 16 de noviembre vencen los bonos del Gobierno griego valorados en 5.000 millones de euros en manos del Banco Central Europeo (BCE).
En los próximos días, el Parlamento de Nigeria podría aprobar una multa de cinco mil millones de dólares contra la mega petrolera Shell por un nefasto vertido de petróleo que le ha arruinado la vida a millones de personas.
Hace dos semanas les contamos sobre la identificación de restos de Jenny del Carmen Barra Rosales, estudiante de Enfermería de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien fue secuestrada por agentes de la CNI el 17 de octubre de 1977, figurando desde esa fecha como Detenida Desaparecida. Por 35 años su familia, sus amigos y todas las personas y organizaciones ligadas a la Defensa de los Derechos Humanos se han movilizado para saber que pasó con ella. Hoy se ha logrado identificar los restos óseos de Jenny, como parte de los restos recuperados en la Cuesta Barriga en 2001, los que corresponden a pequeños fragmentos que quedaron en la mina Los Bronces.
Un análisis prediciendo la victoria de Obama señalaba que la tormenta Sandy desempeñaría un papel clave en el resultado electoral. Cuando el huracán golpeó en Nueva Jersey el 29 de octubre las encuestas daban a Obama una probabilidad de victoria de 73 por ciento. En los días que siguieron al desastre, sus probabilidades de éxito aumentaron hasta alcanzar 86 por ciento.