
Grecia es un país peculiar. En 1821 los campesinos comenzaron una rebelión contra la ocupación turca y arrastraron a la misma a los comerciantes y los intelectuales. Su revolución popular, nacional y social, despertó enorme eco en Europa. Entre las dos guerras mundiales el movimiento obrero griego siguió en su mayoría al partido arqueomarxista, perteneciente a la Oposición Internacional de Izquierda de la Internacional Comunista y partidaria de Trotsky, partido que estaba dirigido por Pantelis Poliopoulos, fusilado por los fascistas italianos.

Por votación unánime fue aprobado en Sala el proyecto de resolución 334, ingresado a trámite por la diputada Jenny Álvarez (PS), el pasado 9 de abril, en el cual se pretende entregar protección a las abejas, estableciendo una serie de normas respecto del ingreso y uso de los plaguicidas del país, así como la autorización de cultivos genéticamente modificados en zonas productoras de miel.
Desde la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad, denunciamos con indignación el nuevo y mortífero ataque a la autodeterminación del pueblo heleno por parte de la Troika, integrada por la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo (BCE), en abierta complicidad con la Banca privada, las transnacionales y los principales “líderes” europeos.
La crisis en Grecia muestra los vicios esenciales de la integración europea bajo el neoliberalismo. Los funcionarios de la troika y del eurogrupo (ministros de finanzas de la zona euro) no tienen idea de la catástrofe que han desencadenado con sus obsesiones y dogmas neoliberales. Aunque no son hombres de ciencia, recuerdan el tremendo Canto CXV de Ezra Pound:
A LOS MULTIMEDIA rusos les ha dado por expurgar y señalar en forma específica a los cuatro oligopolios financieristas –los cuatro grandes megabancos– que controlan el mundo, como es el caso de una perturbadora investigación de Russia Today: Black Rock, State Street Corp., FMR (Fidelity) y Vanguard Group.