
Ya se ha observado que los votos marcados con la demanda de una asamblea constituyente (AC) fueron más que los obtenidos por varios de los candidatos que participaron en la primera vuelta de los últimos comicios presidenciales. Los ciudadanos que pusieron un “AC” en la papeleta desafiaron los temores propagados en cuanto a que esta demanda añadida pudiera provocar la invalidación del sufragio, lo que finalmente no sucedió. Gracias a la campaña de miles de activistas que nos convocaron a plantear esta demanda, el voto marcado se impuso con mucha fuerza y ha dejado en una posición muy incómoda a los partidarios de la actual Constitución y a quienes piensan que la posibilidad de una nueva Carta Fundamental debe quedar supeditada a la iniciativa del Ejecutivo y los legisladores, cuando en más de 24 años de posdictadura ello no ha sido posible.

Para los ricos de Hong Kong, ir a casa significa ir a una mansión con vista a las montañas majestuosas. Para los pobres, ir a casa es meterse en una jaula, informa la agencia AFP. Leung Cho-yin, de 67 años de edad, que trabajaba de carnicero, paga mil 300 dólares de Hong Kong (167 dólares estadunidenses) al mes para vivir en una de la docena de jaulas de alambre metidas en un departamento semidestruido, en una zona pobre del barrio de clase obrera de West Kowloon.


La FIDH expresa su preocupación ante la situación en Chile con respecto a la persistente utilización de la ley antiterrorista en los juicios de los menores mapuches a día de hoy. El pasado diecinueve de noviembre de 2013 fue condenado el joven mapuche José Antonio Ñirripil a tres años y quince meses de cárcel, por el ataque al fundo Brasil en septiembre de 2009.



