Ella no desconoce la tragedia de las violaciones de los derechos humanos. Sin embargo, en su trayectoria de Presidenta, no ha respetado lo que escribe.
Todos los chilenos han pedido que se ponga fin a los abusos de la patria. Hoy lo repite ella. Cierto que entre la Jefa del Estado y los que escribimos, hay diferencias. No se trata de dar escuela de gobierno. Somos gente normal que vivimos y pensamos para los normales. Muchos intelectuales chilenos que encuentro en mis viajes por el terruño o fuera de él, me dicen que mi presidenta los tiene aplastados. Cierto que eso de mi presidenta es un chiste algo cruel. Tengo memoria de los viejos militantes del PS, pero de los hijos de esos camaradas me entiendo repoco.
La sra Bachelet desea dejar terminado un museo de la memoria. Para ello pide a los hombres de hoy reflexiones. Reflexionar no cuesta nada pero es harto duro el trabajo. La jefa del Estado chileno, llama a miranos con la grandeza que supone la autocritica y reconocer los errores del pasado.
Siento decirle a la sra Presidenta que no se puede condenar a nuestros caídos y mucho menos al Gobierno de Salvador Allende. En la patria se cometen fallas y errores. En el pasado hubieron “traiciones”. Eso de la autocritica suena muy mal.
En palabras para los mortales: una autocrita quiere decir reconocer el Golpe de Estado. En otras palabras, el chicho se portó mal y es su culpa porque no debía nacionalizar las riquezas de la patria… eso es un error; tampoco debía ser tan abierto hacia los pobres, otro error; para matarla, el chicho cometió el error de dar la dignidad a Chile. Todo eso irritó al imperialismo y trajo con si el fascismo. Si esos son errores, pues, ahora, que se nos siente en el sillón de los acusados.
Siento decirle a la sra Presidenta que la autocritica va para la concertación y no para los que nos dedicamos a dar dignidad a los pobres de nuestro suelo.
Me duele remover las victimas a un solo lugar de Chile. Todos los centros de tortura deben ser el testimonio de una guerra interna contra un pueblo desarmado. Cinco mil metros de tierra no lograrán esconder la verdad de Chile. Antes fue el fascismo; hoy se sigue con una constución fascista. Creo que lo más justo es reinvindicar la constitución que teníamos antes y, de paso, decirle a Chile que los 20 y tantos años de concertación han sido amargos para un pueblo que busca cambiar la historia. Claro, nada torcerá, la verdad, tampoco podrá ponerla en un platillo y llenarla de té.
El Chile de hoy sigue torturado. Es una tortura eterna, porque en cada metro de mi terruño hay una mancha de sangre de un caído y no es de sabios centralizar el dolor en un terreno de Santiago cuyo objetivo es “causar más dolor que el de antes. Chile necesita la verdad…, eso esperamos los que seguimos redactando para poder decir un día: “Chileno, ahora si que puedes llenar las Alamedas”.
Godosky
