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Agosto 18, 2026

Decisiones Políticas

El desarrollo de los países no debe confundirse con el “crecimiento económico” como proclama la superstición neoliberal. De hecho, el “neoliberalismo a la chilena”, ha traducido a ecuaciones y curvas una antigua receta que nuestra derecha conoce de sobra: explotar al “roto” con sueldos miserables y profitar del Estado para asegurar el lucro de sus empresas privadas. El resultado de tales decisiones políticas no puede ser otro que el enriquecimiento ilimitado de una élite y la pauperización de la mayoría.

Chile se cuenta entre los países del mundo con mayor desigualdad social. El camino que hoy estamos transitando y sus nefastas consecuencias para la sociedad chilena no constituye un accidente histórico ni nada parecido, es el fruto de frías decisiones políticas. Más allá de los discursos demagógicos al uso y dicho de manera explícita: Chile ha optado por la desigualdad. Si bien se ha pretendido mostrar una imagen – país de modernidad democrática, lo cierto es que los pilares fundamentales sobre los que podría construirse una sociedad moderna han permanecido inalterados y férreamente custodiados por empresarios y políticos. 

Durante décadas se ha convencido a los chilenos de que todo lo que huela a estatal o público es retrógrado e improductivo. Así, los ejes de una sociedad como son la educación, la salud y la previsión se han convertido aquí en un gran negocio. El “neoliberalismo a la chilena”, siguiendo el modelo del Fondo Monetario, es la forma contemporánea que asume el capitalismo en los países de lo que solía llamarse Tercer Mundo.

Se ha instalado la creencia vulgar de que este es el modo “moderno” de organizar la sociedad. Se oculta el hecho de que países mucho más democráticos y desarrollados que el nuestro, como Inglaterra o Canadá, poseen un sistema público de salud que es un modelo a nivel mundial. Se “olvida” que en muchos países tan atrasados como Francia todavía tienen la mala costumbre de ofrecer a sus ciudadanos una educación pública gratuita desde el nivel preescolar hasta los estudios universitarios avanzados.

El desarrollo de los países pasa por decisiones políticas muy concretas. No es necesario remontarse a la reestructuración del capitalismo global para justificar los bajos salarios en Chile; bastaría examinar la actual legislación laboral, cuyos gestores políticos y quienes se benefician aparecen a diario por televisión. No es necesario ir muy lejos para descubrir quienes lucran con el lamentable estado de la educación en Chile.

Chile puede tener un sistema de educación público de alta calidad gratuito para todos sus ciudadanos. Chile puede tener un sistema de salud gratuito y de óptima calidad para todos. Chile puede garantizar pensiones justas a sus jubilados. Esto ha sido posible en democracias avanzadas de otras latitudes donde se han tomado tales decisiones hace muchas décadas.

Cuando un país como el nuestro ha multiplicado su ingreso significativamente y mantiene a su población con bajos salarios, sin una educación de calidad para todos, sin un sistema de salud digno y sin un sistema previsional justo, la responsabilidad por tal estado de cosas recae en quienes han tomado las decisiones políticas para conducir a Chile a la injusticia y la desigualdad.

Álvaro Cuadra
 Investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados.

 Arena Pública, Plataforma de Opinión de Universidad Arcis