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Agosto 18, 2026

Bolivianos, chilenos y peruanos

Entiendo que durante mucho tiempo, antes de la República y después de la llegada de los conquistadores españoles, ser chileno, boliviano o peruano, era la misma cosa. Mejor dicho, no se era boliviano, ni peruano ni chileno; se era americano, porque es obvio que no se era español. Los españoles estaban en España y los habitantes de América, sobre todo los que habían nacido en estas tierras; criollos, mestizos e indios, eran americanos. Había una administración política, que tenía su sede en el actual Perú, era el virreinato del Perú.

 

La actual Bolivia, se llamaba Altoperú y el actual Chile era la capitanía general de Chile, una provincia dependiente del Virreinato. De manera que el sentimiento general de muchas generaciones de nuestros ancestros, era el estar integrando una comunidad americana, había el sentimiento de una nación americana a pesar de estar bajo la tutela de  la Corona española.

Sabemos que los movimientos de Napoleón en Europa, produjeron un cierto desorden, que posibilitó la emancipación. Cada región reclamó su independencia y a la larga o la corta la logró, lo que comprueba que la noción de nación existía, solo que se dividió en múltiples países, siguiendo el atavismo tan típico de nuestros lejanos ancestros españoles.

Después vino la definición de conceptos, hechos a la medida para estas nuevas repúblicas americanas, había que redefinirlo todo. Había que fundar una particular nación a imagen y semejanza de las naciones que se ordenaban en repúblicas europeas. Así fuimos Chile, Perú y Bolivia.

No tardaron en pasar 3 generaciones (abuelo, padre e hijo) y nos enfrascamos en unas guerras, que tuvieron como resultado, un cambio en los límites de estas nacientes repúblicas. La nueva república de Chile, la vencedora, se adjudicaba territorios de la naciente Bolivia y el naciente Perú. Dejando sin acceso al mar, a la república de Bolivia y quitándole una buena parte de territorio, al naciente Perú. Se firmaron tratados que nunca dejaron conforme a las partes vencidas, una interminable lista de reclamos, en particular de Bolivia, y una no despreciable cantidad de mandatarios de Chile, dispuestos a dar soluciones a la abrupta mediterraneidad de Bolivia.

Actualmente, como muchas tantas, existe la posibilidad de avanzar, de sentarse a conversar sobre el tema. Se dialoga en el mismo idioma: el castellano. Una misma cultura: La americana. Una misma historia, una misma mixtura de razas, una misma esperanza: el desarrollo que permita superar la pobreza.

El norte de Chile, ex sur de Bolivia y Perú, es una zona deprimida, empobrecida, que aún, a pesar  de haber pasado casi 120 años desde la guerra, no logra alejarse del fantasma de esa antigua y cruel confrontación, que ha producido hasta nuestros días, además de la pobreza, resentimiento y odio.

Espero que esa mujer que nos dirige a los chilenos, tenga la capacidad de avanzar, de hacer o de empezar a hacer del norte chileno, una región de paz y de prosperidad. El comienzo de un gran proyecto que  se vaya uniendo en torno a un común sentimiento de nación. No veo porque no, no podamos  llegar a ser algún día comunitarios, a tener el mismo carnet de identidad.

¿Acaso no somos menos distintos entre sí, que los países que conforman la comunidad europea? ¿Acaso no somos capaces de hacer Historia?